martes, 24 de febrero de 2015
EL PACIENTE
- ¿Cómo se llama? – le preguntó el doctor mientras le sacudía ligeramente para hacerlo volver en sí.
El paciente no respondía, seguía con los ojos abiertos y en situación de shock.
- ¡Rápido, hay que recuperarlo! - gritó el doctor dirigiéndose a su equipo médico.
Hasta entonces, la noche había transcurrido tranquila. Atendieron algunos enfermos de dolencias sin importancia y el protocolo se activó de veras cuando, desde la ambulancia, comunicaron que habían recogido a un enfermo de edad mediana y con síntomas claros de gran perturbación. ¿Drogas? – se interesaron desde la centralita. Al otro lado del teléfono negaron esa posibilidad.
El trabajo en la sala del hospital fue arduo y veloz. Pasos acelerados, aparatos, medicamentos inyectados..., hasta que al fin pudieron sacarlo del estado de aturdimiento. Una vez en la conciencia, el paciente, entre balbuceos y expresión aún de pasmo, se aferró fuertemente al brazo del doctor preguntando obsesivo: - ¿Doctor, es verdad que en España ha dimitido un político?
ISIDORO IRROCA
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