Miro pasar las horas, mi mente en blanco
Como si yo huyera de mi pasado.
Me veo de lejos como a una extraña
Pasajera de vientos, amor de nada.
Mi rumbo incierto…
A lo lejos, más allá de los mares
Una mano se tiende hacia mis pesares
La necesito.
Yo ya me estaba yendo muy despacito,
Y me aferro a tu mano como hace el niño
Que no quiere perderse ni quedar solo.
Eres mi ancla. Me atas al mundo mío
de rosas y palabras y me comprendes.
No estoy a la deriva ni tengo poco
estás conmigo…
MARÍA ITZA
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