Atención! ¡Todo se transforma! ¿El arte también? Veamos.
1- Comencemos por el ballet, que se ha “democratizado” al punto de evolucionar en sesiones de gimnasia. En lugar de sentirnos transportados por los movimientos rítmicos y por la música, este nuevo “ballet” sirve para que ataquemos el sobrepeso.
2- La pintura de caballete donde se han creado tantas obras maestras desde Rembrandt a Van Gogh (o bien, sí el lector lo prefiere, se incluye el antes de Rembrandt y el después de Van Gogh) en competencia con la pintura de murales, a la cabeza, los mexicanos Diego Rivera, Clemente Orozco y David Siqueiros pero todos están siendo rebasados por la fotografía, lo decorativo, lo geométrico, los grandes espacios, y, finalmente, los graffitis que unen murales y democracia decretando la muerte del caballete tradicional.
3- Se diría que la música permanece y se renueva con las nuevas generaciones. Claro, recurriendo a las cacerolas y las sartenes de la cocina de mamá, quien huye espantada.
4- Las obras de teatro de Shakespeare van a morir en los guiones de las telenovelas.
5- El grabado, practicado a lo largo de las civilizaciones ya sea en piedra como en diversos tipos de material, ha elegido un original campo de desarrollo ¡la piel del cuerpo humano! Y se llaman tatuajes a la moda al punto de organizarse concursos transmitidos por televisión.
Y usted, lector ¿cuál de estos dos mundos prefiere?
Marcos Winocur (México)
Publicado en la revista Arena y cal 221
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