¿Cómo beberte
y que el sorbo se detenga?
¿Arrullarte con manos encendidas,
y en el umbral de la caricia
detenerme en el calor temprano...?
Respirar de tu piel
la sombra del olivo, tierno y sereno
en la burla de un zenit celoso
de tus ojos de silencio
que solo quema sus encuentros
con la nube redentora del cereal
piadoso...
Respirarte,
en la aventura del camino,
es levadura del sumiso
pan del tiempo,
reunir el polvo y envolverlo de luz
para alumbrar las huellas del regreso
sin resabios, sin el duelo
del pasado.
Si te tengo y no apaciguas
la sed que de mis poros brota,
si el veneno del olvido logra vencer
amaneceres
y desvelos,
y en el insomnio del recuerdo
aún respiras...
De qué se queja mi alma?
¿Cómo respirarte
nomás,
en los vuelos de tu aroma con el viento
y ahogarme de la lluvia
que te bebe?
¿Cómo... dime porqué,
de ti la herida
se conmueve en el duelo de perderte?...
Ricardo Flores Joya -El Salvador-
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