Hablo y pienso,
con mi voz encendida a la orilla del fuego
que te sugiere alzar el vuelo.
Pienso tus palabras quietas,
tu capacidad para sorprenderme,
tu beso perdido, tan cerca de ti.
Secretamente la noche
ratifica las palabras que vacían tus labios
y entiendo que sería más fácil
escuchar el murmullo sutil
de mi cuerpo.
Quisiera entrar en ti y acercarme
a tu piel verdadera y desvestida.
En cambio,
yo sólo hablo y pienso
y respiro tus preguntas
absolutas y eternas.
ENRIQUE ROJAS -San Fernando-
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