Ella, es...
esa luna blanca, soledad nocturna,
trémulas carnes, dolorida, resignada,
andar cimbreante, farola apagada ,
regresa a su casa, al salir el alba.
Borracha de heridas, oculta océanos,
que queman su vista. Ojerosa espera
la incierta llamada de nuevos amores,
que pulan su plata, restregando
imperturbables, su cuerpo y su alma.
Pronto sus sueños acunarán la cama;
mientras, lejos... suena una sirena
estridente, dolorosa y desgarradora,
Ella, camina cadenciosa, pausada,
hacia el infinito de otra noche.
Amanece su día, y... su vida seria, honrada.
Mayte Andrade -Benicarló Castellón-
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