jueves, 9 de agosto de 2012

LEVE MATIZ


Veo en ti algo diferente a otras fechas,
a esta hora en la que el calor matinal ya
asoma su rostro.

No se si es por la forma de quitarte el pelo de los ojos
o por la nimiedad del roce de tus dedos en los labios
como acariciándolos cuando te recreas en ellos.

O tal vez porque te han crecido aún más las pestañas
quizás anoche cuando dormías arrullada entre sueños placenteros.
Pestañas que parecen ahora aún más largas,
tan largas como una sinfonía de oleajes en los charcos profundos de tus ojos.

O será que cuando miras  concentrada la pantalla del ordenador leyéndome,
tu reflejo es dorado como la piel de una diosa.

O que me recreo ante el el perfil de tus facciones como un lujo entre la desordenada coleta,
con el pendiente que parece mezcla entre un amuleto cherokee, un aro pirata o los flecos de una musa,
y el flequillo abierto como las aguas ante Moisés.

No quiero saber.

O puede ser, también, la energía procelosa con la que tecleas los números de teléfono cuando recoges una llamada o escribes un mensaje.

O que ya no solo silbas las canciones por las que me conoces cuando te aburres.

O la forma de ponerte seria y concentrada ante un puñado de olvidos,
o la manera de atacar cualquier acto cotidiano,
veo en ti, hoy.

Y te veo superior,
como un titán hoy,
salpicada como estás,
como te veo yo,
de matices y sensaciones casi imperceptibles,
hoy que no se de ti.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

No hay comentarios:

Publicar un comentario