
CON LOS BRAZOS ABIERTOS
Con los brazos abiertos ante el mundo
el cerdamen nos muestra la figura
de Cristo ante la mesa, con soltura
en el trazo, que cala muy profundo.
Su toque sensorial y bien fecundo
al tratar con esmero la pintura,
¡va haciendo renacer esa hermosura
que te embriaga segundo tras segundo!
En el pan y en el vino aquí presentes
y en los rostros volantes que latentes
inundan el lugar tras el Señor,
ha dejado el pincel su viva esencia,
su forma de sentir, reminiscencia
producto procedente del amor.
¡LOS SALPICADOS TRAZOS PALPITANTES
NOS DEJAN BOQUIABIERTOS Y EXPECTANTES…!
Manuel MEJÍA SÁNCHEZ-CAMBRONERO-Ciudad Real-
A José Antonio CASTRO, POR EL TRATO DEL TRAZO EN SU TRABAJO.-
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