domingo, 28 de julio de 2013

TRAVESÍA

Sueño con torres
de pan caliente.
Amo el vino sumergido
de tu bostezo sexual.

Navego en un barco
de alas consumidas.
Me alejo de cuartos deshabitados,
y la sangre indecisa
de las sílabas rotas.

Quiero tatuarme de palabras
con significados de bosques;
flotar en las plataformas
del deseo,
y deslizarme en tu boca
como un argumento
de la lluvia.

Del libro A pesar de todo de SERGIO BARTÉS
Publicado en la Editorial Alebrijes

COMO SEGANDO UN CARIÑO OSCURO

1

Un pedacito de tierra
sobre el que todo está solo.
Mi hijo está solo
mientras siega
lo que va quedando de los tientos
de los sueños de aquel que se marchó.
Pobre hijo mio
que solo tiene una madre sola
mil veces sola sobre un montón de tierra.
Pobre hijo mio
a quien no pude darle
algo invencible
algo inalterable
algo más que pasos que se pierdan.
Las mariposas, las abejas,
que en otras primaveras le mostraba:
(espero, sueño, habérselas mostrado)
¿habrán guardado su sonrisa?
Pobre niño sin padre
antes y ahora
segando solo la tierra que no es suya
como segando un cariño oscuro
que se fue cerrando como un puño.

2

He decidido mirar por la ventana.
Todo cae mientras yo miro por la ventana.
Mientras me caliento el pecho con el sol.
Miro las telarañas entre las rejas
finas, tornasoladas.
Miro las volutas de hierro, sencillas
las que eligió Rodolfo.
He decidido mirar por la ventana
de esta casa enorme.
Acá iba a crecer un hijo nuestro.
Las piñas se amontonan en los árboles.
Acá íbamos a tener una pileta.
Y el color de las paredes iba a ser arena.
He decidido mirar por la ventana.
Inmóvil en la silla, como en un hospicio.
Ver los rosales plantados y olvidados
que crecieron sin darnos una flor.
Los yuyos del invierno, las agujas
que caen de los pinos, las gramillas.
El gris de los ladrillos que costaron tanto.
He decidido mirar por la ventana.
Repasar en silencio la alegría perdida
con esta ropa vieja de todos los inviernos.

3

Es la hora en que es preciso escribir.
Hay que salvar el día
de hundirse. Hoy
vale por tantas tardes que vi pasar
callando. Hoy
no es más triste que otras veces
esta hora.
No es mayor la soledad
sino más vieja
como si nadie nunca hubiera estado.
El hueso del silencio
conocido y raspado por mis manos.
El hueso de ser una
sola, durante todo el trecho.
El hueso de haber sabido siempre.
Sin embargo tuve la duda del amor…
Se me ofreció en alguna de sus formas
y vi salir el sol por el oeste
y palpitar la tierra
y edulcorarse el mar.
Hallé que el frío no cortaba
que ciertas flores supuraban
me senté bajo un sauce para oirlo
y me aburri.
Me decía siempre que de mí
huían las felicidades.
Me llamaba siempre inmerecida.
Entonces tuve la deuda del amor.
Y no hay camellos que alcancen para eso
ni arena caminada
ni las piernas, ni las vulvas entregadas.
Nada de eso
paga la estafa del amor.
No hay agua sobre la cual escribir
tantas partidas.
Me quitaron lo que nunca tuve
y siempre supe que no había tenido.
Me dieron y me rapiñaron
el hueso de mi soledad.

CARINA SEDEVICH (Santa Fe-Argentina)
Publicado e la revista Gaceta Virtual 76

CONFORMADO

Hoje acordei taciturno,
Sem bramidos e nem contestações.
Com o espírito bem-dormido,
fui buscar revol’unção em
um Deus que há tanto esqueci.
Estou bom menino, seguro de mim.
A roupa engomada,
sem óculos escuros,
conservador e linear.
Abandonei o notívago,
para ser útil ao sistema.
É preciso não fazer poemas,
Retirar-se da vida ao poente,
Acreditar no Onipotente,
Dormir e acordar na hora certa,
cumprir sempre a meta.
O café expresso, o rush,
a multidão em marcha logo cedo;
conformo-me com a voz das ruas:
“é assim mesmo, é assim mesmo”.

Júlio Olivar
Publicado en la revista Archivos del Sur

GRATITUD, ALLÁ ARRIBA Y EN LO ALTO

Pocas cosas hay tan nobles
como trabajar en la casa
de un amigo que construye su casa.
Con “Zinzetto” tomamos cervezas
sudando fuerte
bajo el sol de Caprarola
reímos y contamos historias
y al final del día
el trabajo ha sido hecho
y lo hemos  pasado tan bien
que muchos domingos me sorprenden
aguardando la llegada del lunes.

Sentados en el tejado
descansando y fumando un cigarrillo
vislumbramos  un   palacio de mármol
que se hizo en la montaña el Papa Farnese
Pero de pronto
“Zinzetto”  se ha puesto serio:
“Morgan,  hay algo que debo decirte:
supongamos que, Dios no lo permita,
tuvieras un accidente…
yo haría un buco en la tierra
y te enterraría aquí
arriba  te plantaría
una planta de limones
para disimularte,  je je
nadie encontraría al “aryentino”…
poeta ispiradíssimo
¡Tragado literalmente por la tierra… eheheh!
Porque si  se te ocurre morirte
en mi casa, Morgan  del cazzo…
un extranjero ilegal….
¡A mí se me combina
un  “casino” infernale !
Pensé--------------------
en  las raíces del árbol
cosiéndose  en mis costillas
en una  fioritura blanca
silbada por la madre naturaleza
y ciempiés y gusanitos limpios
de tierra negra
jugando escondidas
por entre mi ausencia de nariz
y ojos,
proyectándome
verde invencible
hacia mis ramas abigarradas
de limones  fragantes y rotundos,
balanceándome plácido
en el viento de un verano italiano
mientras me salpican
6 mariposas amarillas
rutilantes de  ácida felicidad.

-Bueno, no está  tan mal.
-Grazie tante  Morgan,
¡sabía que lo entenderías!
-“Zinzo” querido,
 ya va siendo hora
 de que sea yo
 quien te dé las gracias,
por todo, gracias.

LEO MORGAN
Publicado en la revista Nevando en la Guinea 33

LA CÁRCEL

Un pájaro que no vuela​
cree que el árbol es el mundo.
La sangre que no irrumpe​
sostiene que el miedo es una equivalencia.
La propia cárcel cree​
que su resguardo es el resumen de la cárcel.
El pájaro medra en la sangre​
en la ausencia de las resonancias​
en el fondo falso de los apareamientos​
en el esplendente vagido del otoño​
en el innegable augurio de un acto​
que no siempre es una frase​
ni un grito conjugado​
en todo caso​
el diálogo lento entre el miedo​
la sangre el pájaro y el mundo​
únicamente deslumbrado por el misterio​
de tus ojos.

Conrado Yasenza 
Publicado en la revista Molino Rojo y Fernet

ENTONCES

Dispongo
del laberinto del Minotauro
para recuperar el aliento de los dioses.

He caído
en las grutas donde los hombres se refugian
del dolor y el odio
aquilatando soledades
al pairo de las estrellas vagabundas
que recorren los caminos azules.

No debo recurrir
al lamento de los pájaros, ni al sollozo
de los malabaristas del pánico:
el amor
siempre resurgirá entre las cenizas
del miedo.

Acaso
los aullidos de los perros de presa
que cabalgan con las olas
de la nostalgia
sean capaces de disfrazar
el paradigma oscuro de las voces perdidas:
entonces levantaré
el puño crispado en la penumbra del deseo.

Entonces cesará el viento caliente
y la noche se hará día.

Luis Enrique Prieto
Publicado en la revista Arena y Cal 204

PENTAGRAMA

Viertes sobre mi la armonía
Cuando el cuerpo desentona;
Me arrastra, me emociona
Contagiarme con tu alegría.

Con ardiente sexo entonas,
Mi cuerpo si desafina,
Con magia sobria y divina;
Grato el placer que ocasionas.

Va cada cuerda en su nota,
Arreglando el pentagrama.
Sutil , la sensación brota,

Fluyendo suave la trama,
Con cada gesto una nota,
Gimiendo, la nota clama.

ROLANDO BLANCO PASCUAL