lunes, 29 de marzo de 2010

EXALTACIÓN DE LA SAETA 2010

Buenas tardes. Este año, que de nuevo nos arropan los guiones de las cofradías conileñas, la exaltación de la saeta no puede olvidarse de uno de los hombres que participaba en la misma. Me refiero a Curro Narváez “Tobalito”, que se nos perdió en el tiempo el pasado año. Hoy sé que su sonrisa está aquí con nosotros haciéndonos más llevaderos este acto que se va haciendo tradicional en la Semana Santa de Conil.
La saeta rompe el monótono avanzar de penitentes y hace bajar sus registros a las bandas apoderándose de la noche y acallando las voces de los curiosos y de los piadosos que ven pasar el trono de Jesús o de María. Todos se vuelven buscando la garganta anónima de la que escapa el rezo hecho cante, la saeta.

Parece ser que las primeras saetas llegaron a Sevilla en 1862, siendo malmiradas por pueblerinas. Eran saetas que gente rústica decían por la calle nunca a las imágenes y en nada se parecían a las actuales saetas flamencas. Eran más bien jaculatorias que escondían reminiscencias musicales judías. En pueblos como Marchena, cuyo tesoro saetero antiguo es incomparable, Puente Genil y muchas localidades que tuvieron población judía, aún se conservan -mal- algunas viejas saetas. Aquellas jaculatorias que se cantaban en la calle parecían interesarles a los viandantes sevillanos pues se agolpaban a escucharlas. Tanto se agolpaban, que la autoridad acabó por prohibirlas en 1876. Pero volverán y serán readaptadas por voces flamencas, sobre todo del sevillano barrio de La Macarena. Allí los mozos cantan una copla que no es triste sino melancólica y que se basaba en una melodía sin floreos, ni jipíos, pero honda y emocional. En 1890 hasta los líricos se atreven ya a cantar saetas.

Para elaborar la saeta moderna o flamenca, que ya no se parece en nada a las antiguas, los profesionales recurrieron a los cantes flamencos más jondos: martinetes, carceleras o siguiriyas. Se ha convertido esta saeta en un espectáculo como consecuencia del virtuosismo del cantaor flamenco que la ha evolucionado a cotas sorprendentes y se ha apropiado de ella. Parece ser que el creador del tipo de saeta que ahora se canta fue Manuel Centeno que se hizo saetero sin embargo por casualidad. También el jerezano El Gloria contribuyó a popularizar la saeta y dejó muchas grabadas ya que la aparición de la saeta corre paralela a la llegada del fonógrafo, por lo que existen registros de saetas tanto en cilindros de cera como en las primeras placas de pizarra. En las primeras pruebas de grabación con equipos móviles se eligió la saeta recogiéndose interpretaciones realizadas en la Campana sevillana en plena Semana Santa de 1928.

Mientras que saeta antigua se basa en una melodía sin floreos, ni jipíos, pero honda y emocional, la saeta moderna tiende a ser un espectáculo como consecuencia del virtuosismo del cantaor flamenco que la ha evolucionado a cotas sorprendentes y se ha apropiado de ella. Proliferan los concursos en muchos pueblos andaluces con muy buena participación de aficionados que luego cantan a los titulares de los diferentes pueblos desde balcones. Aquí en Conil hace algunos años que no hay concurso de saetas y que no se incorporan saeteros jóvenes al grupo con lo cual el futuro saetero de Conil no es nada halagüeño.

Este año hay en la Semana Santa conileña una doble novedad ya que el domingo recorrerá las calles del pueblo El Resucitado con lo que la Semana queda ya casi completa, exceptuando el Lunes Santo. El mismo día en el Colorado también hará su desfile otro Resucitado. El domingo es un día glorioso después de tantos días de dolor ya que Jesús vence a la muerte y ofrece una esperanza al hombre. Por eso las saetas a este titular son rayos de luz que alegran los corazones de los cofrades que sonríen porque se inicia una nueva vida llena de sonrisas que para ellos será la mejor terapia para aguantar todo un año de espera. Es el momento de dar testimonio y vivir según Jesús enseñó amando a todos los que nos rodean.

Hemos empezado a hablar de la Semana Santa de Conil por el final ya que es la novedad pero ahora volvemos al orden y nos acercamos al Domingo de Ramos. Es el día de la Borriquita hasta este año la más joven cofradía del pueblo. El Jesús de este día es un Jesús feliz, un Jesús sonriente, que sonríe porque quiere que se enamoren de su sonrisa. Jesús es saludado con veneración por los vecinos de Jerusalén que ven en él al liberador. Todo le sonríe en ese momento. Nadie, tan sólo él, sabe lo que está por llegar. Pero hoy hay que disfrutar con los vítores del pueblo, descansar del largo viaje y cenar todos unidos en una buena armonía. Allí Jesús demuestra su humildad y su afán de servir a los demás lavando los pies a sus más allegados. También es el momento de la despedida y de rezar al Padre para tener la fuerza para soportar el duro calvario que le espera y la traición de uno de sus amigos. Son las primeras lágrimas, los primeros golpes, los primeros insultos, los primeros abandonos. Jesús se queda solo con sus envidiosos enemigos. Empieza el calvario y la manipulación de las voluntades que de piropearlo pasan a insultarlo. Al final es condenado como un vulgar ladrón a morir crucificado.

Silencio y oración recorren las calles del Conil el Martes Santo. El Cristo Marinero desde su cruz de sufrimiento ilumina el silencio con una bella sonrisa que escapa de su corazón agonizante alumbrando su cara. No quiere el Cristo que nadie llore porque su vida se acaba, sino que quiere que todos sonrían porque todo lo que ha sucedido debe servir para que todos comprendan que la violencia no ha puesto fin a sus ideas. Él ha perdonado porque ama a quien le ha insultado, golpeado y maltratado. Él a los golpes ha respondido con una sonrisa llena de amor. Ha pretendido que ellos, sus verdugos sonrían con él porque estos son momentos de gozo y no de tristeza. Él sufre por amor y por eso, porque está lleno de bondad, no puede sino sonreír. Es la risa del Cristo Marinero la mejor oración y desea que los que en el Martes Santo conileño le acompañan recen con una sonrisa en los labios ya que así estarán derramando su amor entre los que los vean callejear en la penumbra.

¿Cuál es tu amargura Jesús? ¿Lloraste antes de expirar viendo a tus pies a tus amados seres? ¿Lloras al vernos en las calles desde tu espléndido trono? Yo creo que no puedes llorar porque has conseguido culminar tu proyecto. Ni siquiera el dolor ha podido desterrar de tu cara la sonrisa porque Tú sabes que cuanto hiciste lo hiciste por amor y el que ama no llora. Quizás tu madre no te entienda y se deja llevar por las lágrimas. Pero Tú, el Miércoles Santo, colgado del madero espera que los cofrades que te acompañan se sientan felices y piensen que su amigo Jesús no quiere lágrimas sino mucho amor y muchas sonrisas porque hoy que se paró Tú corazón has triunfado sobre la tinieblas y sobre la violencia devolviendo amor. No se ha perdido la batalla porque nunca hubo batalla. Ha triunfado el amor y eso es lo que espera que tus seguidores entiendan que es el momento del amor, de la alegría. Y para crecer en ese amor nada mejor que sonreír a todos aquellos que nos rodean: esposa, hijos, amigos, compañeros, vecinos. Esa será su mejor recompensa.

El Jueves Santos Jesús el Nazareno, con su cruz al hombro, sale de la Capilla del Jesús y tras dar una vuelta se dirige al barrio de la mar por una calle estrecha, donde apenas si caben los espectadores. Los que quieren ver a su Nazareno, a su Nazareno del amor. No es momento del dolor sino del amor. El Nazareno, lentamente, calle Cai arriba busca el mar al que nunca llegará. En la Puerta Cai la multitud espera expectante que de algún balcón cercano suene una saeta. Y suena no una sino hasta dos o tres. Entonces el Nazareno sonríe y agradece ese gesto de adoración y de compartir su dolor. Sonriamos con Él este Jueves Santos porque se abre para todos un futuro de amor.

Ya Jesús yace en su lecho de muerte. Ya terminó todo. Pero no es así. Es todo lo contrario. Ahora empieza todo. En la cara de Jesús yaciente hay una sonrisa de satisfacción. Una sonrisa eterna porque Jesús sabe que con esta muerte ha abierto las puertas de la eternidad. Con su muerte va a poner de manifiesto que hay vida después de la muerte. Cuando alguien se nos pierda en la oscuridad, cuando dejemos de ver su imagen, no lloremos porque nuestro ser querido está con Jesús sonriendo eternamente. Sigamos al Santo Entierro por las calles de Conil y digámosle a la Virgen de la Soledad que no llore por su hijo que sonría porque su hijo sigue vivo en las sombras nebulosas. Y por supuesto nosotros también debemos sonreír para que Jesús se enamore de nuestra sonrisa.
Cerramos esta exaltación a la saeta 2010 con la sonrisa en los labios y recordando que Curro Tobalito ha estado aquí sonriendo con todos nosotros.

JOSÉ LUIS RUBIO

CARTA DE AMOR

SIETE LUNAS

Hace siete lunas, tan sólo siete, que te fuiste en silencio, casi sin despedirte. Pero cada vez que me siento en esta mesa, al anochecer, me parece, que me observas, que estás tras de mí. Más de una vez me he levantado y he mirado tras la puerta. Naturalmente no había nadie porque tú te habías ido. Otras he sentido pasos acercándose y he esperado que entrases y me besases, como cada noche. Tengo tan dentro tus pasos, tan dentro, que son más míos que tuyos y los oigo en cada habitación. Pero tú estas muy lejos. Sé que no eres tú pero no me resisto a mirar atrás y ver que no hay nadie.
Ahora mismo, que te estoy escribiendo, una voz dulce con sabor a sal, me susurra al oído unos versos antiguos, muy antiguos, aquellos que te escribí cuando paseábamos la viejas calles, de Cádiz, absortos sólo en nosotros. ¿Te acuerdas de las puestas de sol en la Caleta? ¡Qué belleza! Nunca he podido describirlas, me faltan palabras y colorido. No pierdo la esperanza de conseguirlo algún día. Contigo me ocurre lo mismo. Quiero cantar tus primores pero siempre me quedo corto. Nunca encuentro el vocablo exacto. Llevo muy dentro tu pelo, tus ojos, tu cuerpo y sin embargo siempre se me escapa algo.
Ahora mientras te escribo esta carta, te veo, te oigo, te siento, porque como un día te dije: Yo soy tú y tú eres yo. Somos dos pero somos uno. Yo miro con tus ojos y tú miras con los míos. Estoy viendo el paisaje que te envuelve y tú ves estas hojas blancas donde escribo. Tú oyes el rumor del mar y yo escucho silbar el viento en la montaña. Tú estás sentada en una silla mientras yo camino por estrechas veredas. De esta manera los dos estamos en los dos sitios al mismo tiempo. No creas que desvarío por tu ausencia. Aunque te hecho mucho de menos. No es fácil haber perdido tu cuerpo y no desvariar. Pero te aseguro que estoy bien. No te preocupes y disfruta del aire puro. ¿Recuerdas cuando, juntos, recorrimos los senderos que bordeaban el río sintiendo el frescor del agua en la mejilla y viendo saltar las truchas? ¡Qué esplendor! ¡Qué maravilla!
Estoy con tus ojos contemplando de nuevo aquellos parajes inolvidables. Me llegan las imágenes. Me llegan. Estoy aquí pero increíblemente estoy ahí mirando los altos árboles y el rumoroso río que resbala sobre las piedras. Comencé esta carta diciendo que te fuiste hace siete lunas y precisamente hoy hay luna llena. ¡Qué hermosa luce! Está jugando con unas nubecillas tras las que se oculta momentáneamente. No es la misma luna de aquellas frías noches en que nos besábamos en el portal de tu casa. No es la misma luna porque ni siquiera mis ojos que la miran son iguales. Día a día cambiamos: una nueva arruga, una nueva cana, un nuevo lunar, un nuevo dolor, un mayor cansancio. También mi amor por ti es distinto hoy al de nuestros primeros días. Ahora es menos ardiente pero más intenso. Sigo totalmente loco por ti y el resto de las cosas ocupan un lugar secundario. Por eso estos días que no voy a tenerte cerca se me harán eternos.
Desde que te fuiste cuento los minutos, las horas, los días, que faltan para que abras la puerta y me beses. Me cuesta dormirme porque me falta el calor y el olor de tu cuerpo. Esta soledad me desasosiega, me vuelve histérico. No aguanto las conversaciones aburridas de mis compañeros. No soportó el ruido de los bares. Estoy insoportable. No me concentro en el trabajo. No estoy aquí sino ahí contigo.
No contestes esta carta. No la contestes. Dame tus respuestas cuando vuelvas. Prefiero oír tu voz rompiendo el silencio, desgarrando las sombras, agitando el aire. Contigo regresará la calma y el sosiego y de nuevo todo me parecerá mucho más bello.
Un beso y hasta pronto. No te demores. Te espero impaciente.

Segundo Premio del V Concurso Internacional “Cartas de Amor” Club Cultural de Miami “Atenea”

José Luis Rubio

LIBRO RECUERDO

Ya se editó mi tercer libro Recuerdo. Si estáis interesado en el mismo podéis adquirirlo en Bubok, o solicitándomelo a mí personalmente. Es un libro de juventud que ha estado guardado más de 30 años. No es muy extenso pero recoge mis pensamientos y sentimientos de mis veinte años. Para poneros en contacto conmigo enviarme un correo a revista_azahar@hotmail.com

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ

Debido a que han surgido algunos problemas el Homenaje que la Revista Azahar iba a rendir al poeta, de Orihuela, Miguel Hernández, se celebrará el sábado 1 de Mayo, a partir de las 7 de la tarde, en la sede de la Asociación Cultural la Guitarra, C/ Neptuno, 3.
Te invitamos a participar en el acto mandándonos un poema a revista_azahar@hotmail.com
Los poemas que lleguen se pondrá en el blog de la revista: revistaazahar.blogspot.com

POEMA

CREPÚSCULO

Desde la razón de mi alma

siempre creí alcanzar la felicidad

pero ahora que te encontré

se que no es asi, pues ahora si me pertenece,

como se puede tocar la gloria,

para luego caer en el abismo

yo que pensaba que lo tenía todo

ahora que te perdí, se que no tengo nada...

y en mi vida solo queda el crepúsculo de mi soledad.

ROSARIO FERRER

miércoles, 24 de marzo de 2010

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ

CULTOR ADAMANTINO

Artífice adamantino
del verso que sube y riela
en la ciudad de Orihuela
Miguel Hernández, genuino
de horizonte esmeraldino
y victima del penal:
con gallardía cabal
echó a volar la paloma...
¡Conduce al verde genoma
con su destello inmortal!.

María Magdalena Cabrera Zamora
(Seudónimo: La Profesora Espinosa)
Santiago de Cuba

CUÉNTAME UN VERSO ABUELO

¡Cuéntame un verso abuelo!
Desde la luna, desde el olivo,
desde el fúsil herido.
¡Regálame un verso abuelo!
-Tendrás que ayudarme niña,
ya mis racimos-huesos,
cerraron la médula del canto.
Que es mucho tiempo yaciendo.
Que es mucho tiempo callado.
Libé en tu nana, amarga boca.
Negra aceituna, libé en tu nana.
En la cuna del hambre,
mi niño estaba.
Que negra cuna, que triste madre.
Amarga boca, boca sin aire.
Libé en tu nana,
amarga boca.
Negra aceituna,
libé en tu nana.
Hoy te vengo a dejar esta rosa
de letras y llantos amarillos,
junto al gris metal de su seso,
que cumpliría cien años,
si el viento de la vida
hubiese sido tu aliado.
Cien cipreses se perdieron
entre olivares blancos.
Cien cipreses, cien,
a uno por año.

¡Cuéntame un verso abuelo Miguel!
Desde la cuna del limonero.
Desde el ayer o, desde donde estés,
mándame un verso que borre la hiel,
de tus abrasados poemas sin piel.
-Tendrás que ayudarme niña
ya mis cuchillos-huesos,
secaron la voz y el canto.
Que es mucho tiempo yaciendo.
Que es mucho tiempo muriendo.
En estos barrotes, que la fiebre
me torna pétalos de tus dedos,
abrocho días, noches,
convoco la mies.
Arde la casa encendida
de besos y sombra amante.
Arde la casa
encendida.
Besos y sombra.
Entre barrotes, el mundo arde.
Hoy te vengo a dejar estos lirios
de versos y llantos amarillos,
junto al gris metal de tu seso,
que cumpliría cien años,
si a la rosa de tus vientos,
no hubiese la muerte convocado.
Cien cipreses se perdieron
entre rojos olivares,
rojos de miedo y de sangre.
Y en cada ciprés cien mil versos.
¡Que desierto han provocado,
tantos cipreses muertos!

Manuela Bodas Puente

domingo, 21 de marzo de 2010

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ

DESPLAZADOS

Recién llegados
Abriendo los ojos
Poder engañar los ojos del niño
Mas los del adulto
En estupefacto conocimiento
De engañar al hambre
Engañar al frío
Con emociones reales
Al sentarse en la caja de cartón
de la esquina del semáforo
Recién llegados
Con mirada absorta
Hacia el oriente incierto
Hacia el sur desolado
Al norte confuso
Sin saber a dónde ir
Recién llegados
En esta ciudad arisca, fría
De valores trastocados
Desplazados
Miran los altos edificios
Y el movimiento rápido
De los demás
Sin saber a dónde ir
Solo saben lo que dejaron atrás
En el arado de su vida humilde
Humildes campesinos
Lejos de su tierra fértil
Hoy seca
Por la bala de fuego cruzada
Sangre derramada que no abandona
Sino dolor odio y desilusión
Seca por la falta de cuidado

De sus manos
Recién llegados
Sin saber dónde ir
Solo saben
Lo que dejaron atrás
Cargando a sus espaldas
Las migajas de esa vida pasada
Llena de aire fresco y verde
En su memoria
Que hoy se desvanece
En la añoranza de un mejor vivir
Haciendo malabares y danzas
En este aire gris y contaminado
De sofocante ruido
Donde se levantan, suspiran,
Toman aliento y caminan
Hacia un futuro incierto
De malabares y ventas callejeras
En una ciudad opaca
Sin noches de estrellas
Y ajena al crujir
De las luciérnagas noctámbulas.

Ana María Ríco


El VALOR DE LA VIDA

no siempre es cuna el lugar donde duerme un niño

ni siempre la madre arrulla, mece, canta y apapacha

en la miseria

la vida se apodera de la sombra del sol

Días de perseverancia oscura

Abandono de la existencia

Escondida en el rincón del diario transcurrir

Decidida por la vida

Luchando a capa y espada

Disimula desvelos al verle durmiendo

En esa caja de cartón

alrededor del hedor de una pensión

donde no siempre se come

ni siempre se descansa

donde siempre

amanece el hambre

la encrucijada del rebusque

la desgastada mesa

sin alimento que bendecir ni dar gracias

sino al tiempo

que corre sin tregua

envejeciendo al rostro adolescente

ojeroso de angustia

arrugado de quebranto

renace como el ave fénix

alzando vuelo entre las cenizas


alguien inocente le enseña

a sonreír , a resurgir

su razón de vivir

por el calor compartido entre esa cuna

caja de cartón

sin cascabeles, móviles ni sonajeros

levanta alas cada mañana

dando razón a su existir

para llegar con pan a casa

después de largas jornadas de saltimbanqui

de un bus a un semáforo , de una esquina a otra

luchando a capa y espada

por mantener en pie la sonrisa

que le hace elevar alas cada mañana

olvidando la adolescencia perdida

hoy encontrando la brújula que le guía

al norte de la adultez y sur de la existencia

cubierta de capa digna y espada de amor


Ana María Rico


MANIFESTACION

Hechos de paz
Escondidos en intentos mil
De asesinar a la violencia
Jugando la última carta real
De paz
Que se perdió en zonas de distensión
Quedándonos en jaque
Detrás de la encrucijada existencial
¿Política o democracia?
Puros embaucadores que forman
Callos en las heridas
Mil veces cerradas
Mil veces abiertas
Un poco más de plomo
En la memoria
Que palpa un nuevo milenio
Sin Gaitanes, Jaramillos
Pardos Leales y Pizarros
Que llenaron pequeños párrafos
De nuestra historia cruda
Tan versátil como inerte
En donde el papel aguanta todo
Y las palabras mueren
en el olvido de un atentado más
Entre tantos
Dejando sin palabras de solución
A un pueblo sin verdaderos caudillos
Lideres muertos en el intento
Intentos blancos de abrir mentes cerradas
Elevar cometas de sueños con palomas al cielo
Llenos de fe en un cambio que demora,
Que se dilata, se confunde
Y no llega mientras lapidamos nuestros muertos.

Ana María Rico