sábado, 1 de octubre de 2011

POEMA

EL MOSCAQUITO

Una mosca y un mosquito
contrajeron matrimonio
engendrando al moscaquito,
un mestizo muy ladino
que se engañaba a sí mismo,
que así son los moscaquitos,
ya que eso de no ser mosca
y tampoco ser mosquito
no tiene madre ni padre
y, además, es un delito
de reputísima madre.

JUAN CERVERA SANCHIS-México-

PENSAMIENTOS

¿Qué necesidad tengo de buscar la verdad si cualquier acción en favor de los demás contiene todas las filosofías, todas las religiones y a Dios?

He declarado la guerra al dolor y al sufrimiento y he firmado un compromiso de paz: contribuir a la unidad entre las naciones y los pueblos.

No hay mayor sufrimiento e injusticia que la miseria económica y moral, y cuando hay miseria económica, la moral se hunde.

VICENTE FERRER

POEMA

DEDOS PRISIONEROS

Las caricias
fluían de tus dedos
prisioneros,
como aves libres
pero ahogándose
en tu llanto,
sin poder encontrar
la salida
que los haga remontar
el vuelo y llegar
a lo más alto.

Del libro 27 días de CARMEN SÁNCHEZ MELGAR

FRANELES

El que mucho aprieta y abarca
es un garca.


La vida que te doy es un mal necesario.


Ábrete al sésamo
Y al enebro.


La letra con sangre
atrae a las moscas.

Del libro Del Franelero popular de ROLANDO REVAGLIATTI-Argentina-

POEMA

DE LEOPOLDO PANERO

No me gusta que me lean
No creo que la poesía sea comunicación
La comunicación es carcajada en éxtasis
La poesía es enunciación perversa de su misma irrealidad

FRANCISCO NÁJERA-Guatemala-

POEMAS

Resurrección (IV)

Tal vez ya me haya muerto, y en tus manos
sostengas el jarrón de porcelana
que encierra mis cenizas.
Una vez más he estado envuelto en llamas,
fuego aniquilador, como el de siempre,
mas hoy definitivo. ¿Dónde el alma?
¿A qué desconcertante paraíso
van los enamorados con sus ansias?
¿O nunca llegan, y en la oscura margen
de la laguna Estigia, inciertos, vagan?
¿O beben de las aguas del Leteo,
desvaneciendo imágenes, palabras,
afectos e intenciones,
estrenando una mente nueva y blanca?
Tú estarás distraída,
sin saber qué pensar. Por la baranda
se asomarán las rosas a la calle,
y el revuelo de alondras sobre el agua
del estanque vecino,
no obtendrá tu atención, ensimismada.
Inmóvil, pensativa,
se te diría estatua.
Y de repente se desliza al suelo,
inadvertida, el ánfora,
quebrándose en pedazos.
La brisa de la tarde, en leve ráfaga,
recoge, eleva, agita mis cenizas,
me va reconstruyendo; y en la espalda
siento un doble temblor, intermitente,
cual si de pronto me nacieran alas.
Apenas te sorprendes del impacto,
un poco más de polvo en la distancia.
Pero voy ascendiendo,
sobre el tejado de tu propia casa,
sobre los álamos de la ribera,
de cara al cielo azul. Ah, qué alborada
despierta en mí, la luz, y los murmullos,
colores y fragancias,
no los que percibí cuando, contigo,
era el mundo un proyecto a tu ventana.
Aquéllos eran copias, o bocetos,
originales éstos, como el alma.
Ahora sí me has perdido;
ésta es la libertad con que soñaba.


Voy hacia un cuerpo

En desesperación voy hacia un cuerpo
cuya apariencia ignoro.
Me ha hablado de otras cosas, tan sutiles,
más allá de la piel, de los adornos.
Al descubrir etéreos arabescos,
calladas armonías, y rescoldos
de pasiones dormidas,
se torna el exterior fantasmagórico.
Amo la carne, sí; y amo a la alondra,
y a la brisa, al crepúsculo, y al olmo.
Todos son mis hermanos, y son bellos,
y hay tanto más allá de sus contornos…
He amado formas sin amor genuino,
pero con cierta dignidad al fondo,
porque mi forma espera, y da, y recibe,
haya contrato o no, mas sin soborno.

En desesperación voy hacia un talle
cuyas galas más íntimas conozco,
que me habla desde dentro,
en línea recta, sin oblicuo tono;
que no esconde propósitos ni impulsos,
y se le escapa el alma por los poros.

Voy a hacerle el amor hasta los huesos,
y más allá, hasta el centro luminoso
que engendra sus temblores,
y abre de par en par su territorio.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Angeles-

RELATO CORTO

¡ÁMALO, MUCHACHO!

Francisco José Segovia Ramos (Granada)


Eso es, así, despacio, suavemente. Acaríciame como si fuese la última vez que lo hicieses. Disfruta cada momento. Pasa tus dedos por mi cuerpo, recorriéndolo completamente, indagando en sus resquicios y concavidades, en sus huecos y sus aristas.

¡Disfruta, muchacho! Así, gózame como nunca. Soy de tu propiedad, para siempre, para que hagas conmigo lo que quieras. Eso es, extasíate con mi contacto, toca mi piel y reconoce el tacto.

Ahora, ahora agárrame con fuerza. Que tu pulso no tiemble. Así, ¡muy bien, muchacho! Ahora, ahora, apunta firme y seguro... y dispara.

¡Es un auténtico placer ser un fusil amado por su dueño!