DEDOS PRISIONEROS
Las caricias
fluían de tus dedos
prisioneros,
como aves libres
pero ahogándose
en tu llanto,
sin poder encontrar
la salida
que los haga remontar
el vuelo y llegar
a lo más alto.
Del libro 27 días de CARMEN SÁNCHEZ MELGAR
DOLOR DE GUERRA... ERRE QUE ERRE, ¡NO A LA GUERRA!
Hace 15 horas
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