sábado, 7 de mayo de 2011

POEMAS Y TEXTOS

DOS POEMAS BREVES

LA NOCHE

La noche intensifica
sus poderes.
La espesa dictadura
de las sombras
ignora que amanece,
que con la noche misma
empieza el día
y no hay muerte
posible para nadie.

LO INIMAGINABLE

Lo inimaginable asalta al día.
El día se inclina hacia el crepúsculo.
Un gorrión de oro dobla
la verde y tierna rama de un alerce.
Sus píos, como agujas,
enhebradas con hilos luminosos,
huyen bordando cirros por el aire.
Tengo clara memoria de mi mismo.
Lo inimaginable se torna
suavemente familiar.

LA SEGUIRIYA GITANA

Iba vestida de negro
y era negra su mirada,
su pelo era largo y negro
y de negro rebrillaba.

En su perfil de tragedia
la tristeza se enredaba
y un infinito de espinas
sus sienes ensangrentaba.

Caminaba como ausente
e inmensamente cansada,
como quien carga el dolor
del mundo -¡todo!- en su espalda.

Iba por la calle, sola
y como loca. Descalza.
Iba vestida de negro
la seguiriya gitana.

RECUERDO

Recuerdo vidas pasadas,
recuerdo un remoto ayer
y un hoy que ya es mañana.

Recuerdo aquello que fue,
aquello que ya es recuerdo
y que ya no ha de volver.

Vidas pasadas recuerdo,
muertes recuerdo también
y, entre recuerdo y recuerdo,
sé que volveré a nacer,
sé que volveré a morir
y, porque sé lo que sé,
en verdad preferiría
no saber.

JUAN CERVERA SANCHIS

OTTO-RAÚL GONZÁLEZ, MANANTIAL QUE NO CESA

Por Juan Cervera Sanchís

Otto-Raúl González, hombre y poeta de dos siglos, su cosecha poética se inicia en el siglo XX, con “Voz y voto del geranio” (1943), no ha cesado de sorprendernos y seducirnos, libro tras libro, por la calidad, la originalidad y la belleza incuestionable de su poesía.
Nada más iniciarse el siglo XXI, Otto-Raúl nos deleita y emociona con “La vuelta al mundo en 80 poemas” ( 2006) Instituto Mexiquense de Cultura.
La luz y la sal de su inspiración, donde en todo momento está presente el más profundo y substancial humanismo, es un envidiable manantial que no cesa.
En este su más reciente poemario se respira, al igual que en sus anteriores entregas, ese aire de juventud y asombro que caracteriza su poesía desde “Voz y voto del geranio”.
Esto no deja de ser maravilloso si entramos en los cálculos cronológicos y retrocedemos en el tiempo hasta el 1º. de enero de 1921 y asistimos a su nacimiento en la ciudad de Guatemala.
Sinceramente nos cuesta creer que Otto-Raúl ya cumplió los 86 años de vida en este planeta y, no obstante, sigue viviendo y escribiendo con un ímpetu juvenil que muchos jóvenes, y no tan jóvenes, hoy por hoy, quisieran para sí. En verdad es admirable su capacidad creadora.
Si a sus 23 años de edad nos enamoraba cantando a todo color a los geranios de su natal Guatemala, precioso libro que nunca nos cansaremos de releer, y que descubrimos, antes de conocer físicamente a Otto-Raúl, si la memoria no nos falla, en una edición especial del suplemento cultural “El Gallo Ilustrado” del diario “El Día”, ahora, a sus radiantes 86 años, una vez más, Otto-Raúl, desde la juventud indeleble de su estro inagotable, retorna a ejercer sobre nosotros, con la magia y el poderío de su verbo singular, su peculiar seducción, en un libro radiante de vivas experiencias y rebosante de poesía, como es “La vuelta al mundo en 80 poemas”, que nos remite a aquella vuelta al mundo en 80 días del genial Julio Verne, quien también nos llevara de la Tierra a la Luna con la fuerza de su impetuosa y profética imaginación.
Otto-Raúl, con la fuerza y el ímpetu de su inspiración, partiendo de Tenochtitlan, y a través de “un ópalo de volcán dormido” y “con ramos de amapolas, de dalias y gladiolas” mexicanísima, da una poética y entrañable vuelta al mundo, yendo de Jerez de Zacatecas, a San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, y así a la Antigua Guatemala, a Xelajú y Belice, a Santa Tecla, allá en El Salvador, para pasar por Panamá, Ecuador, respirar el aire de Quito, sumergirse en Cuba, que “es como decir tambores/ que habrán de redoblar mañana”; detenerse en Jamaica, contemplar el mar y escuchar “la música africana/ cargada de tristeza y de viejas nostalgias” y, luego, en Kingston, sentir la amargura de los “jóvenes negros y mulatos y la anciana miseria”.
Dar la vuelta al mundo en 80 poemas es también saber del dolor y, asimismo, al conocer Las Vegas, descubrir que ahí “vale más un caballo/ que un crepúsculo/ y un fajo de billetes/ más que una sonrisa”.
El poeta pues viaja y va registrando, poema tras poema, la realidad del mundo, de nuestro mundo contradictorio y cruel y, al mismo tiempo, hermoso y apacible, como percibe en la verde Irlanda, aunque, en Lídice, recuerda las ruinas de Itálica, cantadas por Rodrigo Caro: “Campos de soledad, mustio collado”, ya que Otto-Raúl estuvo ahí “después que el nazi/ arrasó los hogares de la aldea”.
Por fortuna, tras lo infernal de Lídice, el poeta nos permite navegar por las aguas del Don y del Volga, sus exclusas y sus diques, y ver y escuchar a los pájaros, que nos regalan “una cascada de trinos” a la vez que somos acariciados por la brisa y el lenguaje y el aroma de las flores.
El viaje prosigue y nos conduce hasta Moscú, “capital de la paz, ciudad del hombre” y después nos traslada hasta Siberia, donde Otto-Raúl, nos descubre sus innumerables ríos y destruye aquella idea preconcebida de que “aquello era solo cementerio de palas/ laberinto de hielo o tinieblas de vidrio”.
De Siberia viaja a Pekín, cuyo rostro “es nuevo y milenario”. Ahí nos lleva de la mano por su viejo mercado, ”que hervía de colores y de idiomas/ de letras íes y anagramas”.
Continuamos la circunnavegación poética bajo la guía del experto timonel, que es Otto-Raúl González, por Vietnam, entre negras memorias; visitamos Shangai y sus bulliciosas calles en la noche y nos extasiamos con al atardecer en el río Hoang Ho, que huele a mandarinas.
Poesía y más poesía en esta vuelta al mundo en 80 poemas de Otto-Raúl González por ciudades, aldeas, ríos y mares, donde el poeta recuerda bajo “la noche intensa de África”, y su herida abierta, a Lumumba, el más vivo de su muertos, y, en Europa, en Suecia, concretamente, Otto-Raúl no olvida a Anna Lindh, que “era una estrella de primera magnitud en el nórdico cielo”.
Poesía vivida e intensamente sentida la de Otto-Raúl González, que en esta vuelta al mundo en 80 poemas no deja de cantar a París, a Florencia, a Brujas y a regiones tan particulares como Andalucía, en España, con Juan Ramón Jiménez, el gran Antonio Machado y Federico García Lorca, al fondo.
Un libro éste pues para la relectura o, si usted quiere, para el reiterado paladeo, como los buenos vinos, de este poeta creador de colores nuevos y que tras la publicación
de este libro comenzó un nuevo peregrinar por las galaxias de la vida en constante
renacer, pues si existe alguna realidad, en la Creación, es la inexistencia de eso
que en nuestra ceguera llamamos muerte.

lunes, 2 de mayo de 2011

POEMAS Y TEXTOS

MI ESPAÑOLA LENGUA

Si del soneto canto la memoria
en mi española lengua embriagadora,
la tinta de mi pluma se enamora
con emotiva fuerza invocatoria.

Boscán y Gracilaso, no en historia,
sino en verbal acción reveladora,
préstanme su prestancia acogedora
en la palabra siempre promisoria.

El soneto otra vez, virgen diamante,
va brotando del fondo del tintero
como un orbe sonoro y deslumbrado.

Y sílaba tras sílaba, irradiante,
alcanza a darle forma y voz al cero
perpetua y niñamente renovado.

SÁFICOS

Homenaje a Esteban Manuel Villegas (1589-1669)

Sólo tu voz amiga me alimenta,
tu dulce voz tan dulce que me endulza
el alma con su dulce miel dulcísima,
¡oh, dulce amiga!
Sin tu voz no imagino mi existencia
en este mundo absurdo y sin sentido,
que gracias a tu voz, amiga mía,
tiene sentido.
Tu voz amiga y dulce, siempre dulce,
amiga y dulce y siempre amartelada;
esa tu voz por la que yo suspiro,
canto y aliento.
Dulce eres tú mi dulce amiga mía
y verdadera amiga de mi vida;
de esta mi vida que, sin tu voz, ¡ay!,
no existiría.
Dulce es la vida, dulce, sí, muy dulce,
esta mi vida, oscura y tan amarga,
que tu voz embellece y dulcifica,
eleva y salva.

BÁRBARA PARADOJA

Vivir y no vivir.
He ahí mi vida.
Mi muerte ahí.
He ahí.
La vida es una estafa.
Es una estafa cruel.
Así, así es la vida.
La vida, sí, es así.
No te hagas ilusiones.
El engaño lo es todo.
Que se engaña a si misma
la vida; que la vida
es la vida y la vida es así.
Vivir y no vivir.
Juego de juegos.
Juego entre tahúres.
Recreo de un recrearse
en la ciega creación
que es destrucción continua.
Locura de locuras.
Bárbara paradoja.

SONETO DEL CAFÉ

Si el café del soneto nos reactiva,
la vida se ilumina de ilusiones
y la acción se desborda en mil acciones,
pues el café en verdad es acción viva.

Que es el café energía inspirativa
e impulsora de artísticas creaciones;
que es creador el café de altas visiones
y dueño es del don de la inventiva.

Que es el café un acervo de vivencias
que enamoradamente nos seduce
con litúrgica y bella esplendidez.

El café de aromáticas esencias,
cuyo liquido endrino nos conduce,
sorbo a sorbo, a la suma lucidez.

DESPERTABA

Despertaba, lentamente,
la palabra sol, dormida
en una hamaca de agua
tejida de suaves brisas.

Amanecía en la selva
y en el mar amanecía.
El ruiseñor de la noche
quería ser aurora niña.

Una nubecilla blanca,
con ojos color de endrina,
daba voz al cielo azul
y color a mis retinas.

Resucitaban de súbito
mis muertos llenos de vida
y las ancianas acacias
de nuevo reverdecían.

La palabra sol jugaba
con el aire de una sílaba
y en la llama de tu lengua
se endulzaba mi saliva.

JUAN CERVERA SANCHIS

CARLOS PELLICER
SU POESÍA FLORAL Y FRUTAL

Por Juan Cervera Sanchís

La luminosa poesía –única y fascinante- de Carlos Pellicer
es un canto permanente a lo floral y a lo frutal.
Nos detendremos hoy a saborear con fruición las frutales
manifestaciones, a todo color, del huerto lírico pelliceriano.
Carlos de América fue un alma golosa, un gozador de la luz
y de los frutos de la luz en el espacio detonante y delirante
de la vida, que pasa y vuelve a pasar, porque si bien
morimos siempre retornamos a nacer, sin importar que ello
sea en otros cuerpos y otros rostros y con otros nombres, pues
la esencia de nuestra existencia nunca cambia y, al margen
de las variantes física, es siempre la misma.

Ese gran hedonista que fue Carlos Pellicer, como buen
tabasqueño, amó e idolatró la vida en el color y en el jugo.
Supo ver su interior y ser un poético espejo del mundo
externo, ya que sin el exterior de ninguna manera existiría
el interior.

Los frutos de la tierra son parte esencial de nuestras vidas.
¿Acaso tú y yo somos diferentes a una naranja o a una
sandía en cuanto somos frutos pensantes de nuestra madre
Tierra?
Si nos alimentados, en este intercambio de energía que es
el comer, está claro que esos frutos que nos nutren, hablan
y siente y sueñan y piensan con, y se podría decir, que no
nada más con, sino por nosotros.

En la poesía de Carlos Pellicer respiramos ese panteísmo
frutal.
Su poesía es la voz de las piñas “saludando el mediodía”
con “la sed de grito amarillo”.
Las uvas son versos redondos, “gotas enormes de tinta
esencial”, que se transmutan en bíblicos vinos y que crecen
“suavemente por el tacto de cristal”.
Frutas y jugos, colores líquidos encendidos y tersas
pieles.
Y ahí la cáscara de las “peras frías y cinceladas”, que
son casi hilos de vidrio en donde se reflejan los juguetones
rayos del Sol.

Enorme es la emoción frutal en la poesía de Carlos Pellicer,
que penetra en la psiqué de las manzanas y da por sabido
que éstas, las manzanas, “oyeron estrofas persas/ cuando
vieron llegar a las granadas”.
Granadas con dientes de rubí y, de súbito, aparece “una
soberbia guanábana” y contemplamos y deseamos a los
edulcorados chicozapotes “llenos de cosas de mujeres”.
¿Qué quiso decir Pellicer con esto? Un poco de imaginación
y lo sabremos sin ocultar una leve sonrisa en nuestros labios.

En nuestro viaje por la poesía frutal de Carlos de
América, el rubio universo de “eses” que es cada naranja,
se nos abre en miríficos gajos y nos hipnotiza de dicha.
Hay una infinita felicidad en la poesía de Pellicer, porque
Pellicer goza y nos hace gozar intensamente con cada uno
de sus multicolores versos. Versos frutas, versos flores,
versos aves. Versos, los de Carlos Pellicer:

“La sandía pintada de prisa/ contaba siempre/ los
escandalosos amaneceres/ de mi señora/ la Aurora”.
¡Qué deslumbramiento de sensualidad y de vida se
desborda por estas y en estas imágenes frutales donde
“el sol ríe la escena de las frutas”!

¡Qué enamoramiento eternamente joven es la poesía
del genial poeta tabasqueño, ese poeta capaz de saludar
a los colores como un niño cándido y mágicamente
sorprendido por la belleza!

Alma enamorada de las “granadas delirantes”. Corazón
seducido por las “manzanas vírgenes”. Frutal y floral
poesía la de Pellicer por donde el tiempo no parece
pasar y la vejez nunca llega. Poesía apoteosis.
Leer a Carlos de América es volver a ser joven

No sucede esto con otros poetas cuyos versos y cuyas
metáforas pronto se ajan y se convierten en polvo, de
ninguna manera enamorado, como decía Quevedo,
refiriéndose a otro polvo, muy otro.

Carlos Pellicer es el poeta de la eterna juventud, el
poeta que supo partir “el fruto del insomnio” y encender
“su voz” de frutos y colores.

Cantó a las frutas y cantó a las flores en un inmortal
discurso del que queremos recordar aquí apenas verso
y medio, donde dice:

“Cuando el nopal florece hay un ligero aumento de la
luz...”

Queda definido aquí el mismísimo Carlos Pellicer,
hombre que floreció en este planeta logrando con su
poesía que hubiera para todos nosotros, por la gracia
de su verbo sin igual, “un ligero aumento de luz”.

Después de leer y releer, una y otra vez su poesía,
este mundo nuestro, por momentos tan lóbrego, es sin duda
más luminoso y habitarlo es menos doloroso y sombrío.

EL ROMANCE O CORRIDO EN MÉXICO

Por Juan Cervera Sanchis


“El corrido es una de las formas más intensas de
la poesía mexicana”, ha dicho con propiedad
Rubén Bonifaz Nuño, el más alto y profundo
poeta del México contemporáneo. Y así es.
Pero vayamos a los orígenes del corrido, es
decir, del romance.
Para Menéndez y Pelayo y Menéndez Pidal,
“los romances, ya por línea recta, ya por línea
transversal descienden de las crónicas, son pues
fragmentos de los cantares de gestas perdidos
por no hallarse escritos.”
Sí, los romances fueron el origen de los cantares
de gestas que más tarde compusieron y cantaron
los juglares, así llamados entonces y que, hoy, en
México conocemos como onda grupera.
¿O es que no son juglares los populares cantores
de la onda grupera?
Los romances en su origen, dado que no existía la
radio y ni la TV, se cantaban en mercados y plazas.
La mayoría de los romances eran anónimos. Sus
temas eran históricos, novelescos, líricos o relatores
de los acontecimientos sobresalientes de la vida
y su entorno.
Fueron recogidos por primera vez en el llamado
“Cancionero de Constantina” a principios del siglo
XVI y, así, salvados del olvido.
Llegaron al Nuevo Mundo con los conquistadores
y tiempos después se les llamó en México corridos.
Antes de nacer como tales y con temas propios, ya,
de la vida y las incidencias surgidas en las nuevas
tierras los romances viejos fueron cantados en la
Nueva España por los nostálgicos soldados de Hernán
Cortés.
En México los viejos romances cambiaron de alguna
forma.
Se hicieron nuevas versiones en orden a las circunstancias
a que tenían que adaptarse las mujeres y los hombres en el
Nuevo Mundo.
Sucedió esto en todo el ámbito de la lengua castellana
del hemisferio americano.
En México los viejos romances se hicieron nuevos
y diferentes y se adornaron, en muchos casos, de
diminutivos. Veamos el llamado “Cuchito”:

“Cuchito, Cuchito, mató a su mujer/ con un cuchichito
del tamaño de él,/ le sacó las tripas y las fue a vender:/
“¡Mercarán tripitas de mala mujer!”

Estas primeras versiones burlescas del romance en
México pierden por completo el carácter de epopeya
que tenían en Castilla.
La realidad en el Nuevo Mundo es totalmente diferente
a la de la estepa castellana, donde “el guerrear diario”
era parte de la vida cotidiana.
En las grandes extensiones del continente recién
descubierto la visión se transforma y con ella la
temática.
Entre nosotros el viejo romance se hace juego, por
momentos, infantil.
He aquí el titulado “La Pastora”:

“Se durmió la pastora, comió queso el gatito./ La
pastora, enojada, mató a su michito”

Sí, sí, el romance se dulcifica y se infantiliza:

“Hilitos, hilitos de oro, que se me vienen cayendo,/
que dice el rey y la reina/ que cuantas hijas tenéis.”

En esta transformación concurren distancias, a más
de atmósferas mediatas. Por un lado la lejanía misma
del virreinato en relación con el reino y la corona y por
el otro el sol y el aire, el clima de la nueva tierra.
Los romances se aniñan y se cantan en las plazas
las noches de luna llena y a coro por los infantes.
Los que fueran ayer cantares de juglares y soldados
son ahora cantinelas de pequeñuelos y mozuelas:

“Yo soy la viudita de Santa Isabel,/ me quieren casar
y no hallo con quien.”

Y es por ahí que se escucha aquello de:

“El piojo y la pulga se van a casar/ no se hacen las
bodas por falta de pan.”

Aparece en lugar del soldado y de la gesta heroica
el señor don Gato “sentadito en su tejado”. O los
romances de miedo:

“Estando durmiendo anoche/ un lindo sueño soñaba:/
soñaba con mis amores,/ soñaba en mi hermosa dama./
de pronto se me aparece/ una figura muy blanca,/
-Eres el Amor?, pregunto./-No, responde, ¡soy la
Parca”.

Y llega la Parca decidida a llevarse la vida entera
por delante.
El romance se ha hecho personal e íntimo. Ya no
son los sufridos guerreros, bajo el fiero sol,
derrotados o victoriosos, los protagonistas. Ahora,
la protagonista es Delgadina paseándose “de la
sala a la cocina/ con vestido transparente” y con
la muerte blandiendo su espada invisible, pero
siempre muy certera, sobre su bella cabeza.

Las versiones del viejo romance en México cantan
el mal de amor:

“Chiquita, si me muriera/ no me entierres en sagrado:/
entiérrame en el arroyo donde me pise el ganado”.

Y se canta aquello de:

“¿Dónde vas, Román Castillo,/ dónde vas, pobre de ti./
Ya no busques más querellas/ por nuestras damas de aquí./
Ya está herido tu caballo,/ ya está roto tu espadín,/
tus hazañas son extrañas/ y tu amor no tiene fin.”

Se canta a la zagala en el campo y se le pide:

“Dame un besito, lucero,/ le dije lleno de afán.”

A lo que la zagala responde, para que veamos que en
el ayer, al igual que en el hoy, los hechos de la vida
nuestra de cada día no fueron muy diferentes:

“Si con oro me lo pagas/ de luego lo iré a buscar.”

Pues si, si hay oro a la vista, no hay zagala que
luego luego se resista.
El romance en suma, nacido de la guerra y que pasara
por los palacios y las damas emperifolladas, en América
se hace infantil y juego amoroso durante varios siglos,
hasta que con la Independencia y la Revolución, y ya
con el nombre de corrido, vuelve a recorrer y a recobrar
su, digamos, esencia y presencia.
Se endurece de nueva cuenta y canta la lucha del hombre
en armas, desembocando aquí y ahora en los llamados
narcocorridos, que nos remiten a los corridos fronterizos
que nos dejaron testimonios de las acciones y los hechos
de los antiguos y románticos contrabandistas y aquellos
bandidos que robaban a los ricos para socorrer a los pobres,
personajes como José María “El Tempranillo”, en
España y, entre nosotros, Camelia La Texaca o Lino
Quintana y otros muy de hoy, que se sienten “Jefes de Jefes”, y que
y ya tienen sus corridos resonando en las voces de Las
Águilas del Norte y Los Renegados, entre otros intérpretes,
y ya muy bien instalados en la memoria imborrable o, si
usted gusta, en el disco duro del alma popular.

POEMA

LAS FLORES

Las flores de la primavera
Nacen de ti
Cuando la flor nace
Tú la sientes en tu corazón.

FERNANDO DEHTER TRIGO
5 Años de Edad
Poeta argentino-andaluz
residente en Sevilla, España.

domingo, 1 de mayo de 2011

POEMAS Y TEXTOS

AL ENTRAR

Al entrar al camposanto
saludé a mis muertos vivos
y mis muertos vivos eran
sentimientos malheridos.
Pedí auxilio a mis fantasmas
y no me dieron auxilio.
Supe que yo no era yo.
Dios me dio al fin por perdido
y perdido di yo a Dios.
Entre en el reino del Limbo
y decidí suicidarme.
Dios se suicidó conmigo.

VACAS AZULES

Vacas azules y praderas blancas.
¿Quién dijo cielo verde y nubes rosas?

Pensando en ti acaricio el horizonte
y un libro semiabierto
me invita a la lectura de versos musicales,
aún no escritos, del siglo XXII.
Los amigos perdidos de mi infancia
se ríen de mí y afirman que soy un pobre loco.

Vacas azules y praderas blancas.
¿Quién dijo cielo verde y nubes rosas?

Pensando en ti retorno al caudaloso río
de tus jugosos besos y nado envuelto en luz
hacia tu orilla de tierna y fina arena enamorante
y enamoradamente enamorada.

Vacas azules y praderas blancas.
¿Quién dijo cielo verde y nubes rosas?

Pensando en ti la vida en pleno canta
por las sonantes huellas de mis dedos
eternamente jóvenes y el futuro es presente,
y el hoy y el ayer se unen en el mañana
y yo, que ya soy tú, me integro totalmente
al padre sol y soy contigo sol, y somos sol.

Vacas azules y praderas blancas.
¿Quién dijo cielo verde y nubes rosas?

Sin duda que fue el loco que soy yo,
al tiempo que la loca que eres tú
sencilla y locamente sonreía.

ALGUIEN

Alguien con quien llorar.
Busco y busco
alguien con quien llorar.
Quiero llorar a mares.
Quiero y quiero llorar.
Quiero llorar con alguien
y, ese alguien, amor,
amor mío, eres tú.

AÚN

Aún no aprendo a vivir
y ya no tengo vida que vivir,
la vida se me ha ido,
se me ha ido la vida
y aún no aprendo a vivir.

HE DESPERTADO...

He despertado hoy
y apenas si recuerdo
un sueño malherido,
un sueño que soñaba
y soñando creía
que sería realidad
y ahora apenas si es
un sueño que agoniza
y sabe que muy pronto
acabará perdiendo la memoria
y vagando sin norte
por las inmensidades del olvido.
He despertado hoy
en mitad de mi vida
y sin mi vida
y haciéndome preguntas
que no encuentran respuestas:
¿Acaso sabes tú
adónde van los sueños
cuando uno despierta?

ELLAS

Ellas, bellamente invisibles,
no me abandonan nunca.
Ellas están aquí, suaves, amorosas.
Nunca jamás violentas,
generosas y dulces,
flotando en armonía,
fieles, fieles, muy fieles, fidelísimas .
Que lo invisible nunca nos engaña,
como suele engañarnos lo visible.
Que en verdad lo invisible
es lo único real.
No hay más fuerza real
que lo invisible,
poderoso poder que jamás cambia
y cambia, instante a instante,
desconcertante paradoja,
todo aquello que creemos visible.
Ellas, bellamente invisibles,
no me abandonan nunca,
que ellas son el hogar
donde he vivido siempre
y vivo y canto ahora
y siempre viviré;
pues son ellas la vida
y aunque visible en todo,
son porque son y son
lo sagrado invisible,
que mueve la energía y la poesía
invisible y sagrada
que mueve a la Creación,
en constante y radiante movimiento.

FLOR ÚNICA

La acariciadora y preciosa palabra.
La palabra, hiriente y desgarrante.
La flor de la palabra.
La palabra, más allá del color.
La palabra, su irresistible aroma
en prodigiosa acción transformadora.
La palabra, su potencial hipnótico.
La palabra, la palabra,
¡flor única!

FRENTE A FRENTE

Tu cielo de nubes blancas.
Mi trigal de espigas verdes.

Cerré mis ojos. Cerré
los balcones de mi mente
y vi a Dios y Dios me vio
y nos vimos frente a frente.

La luz soñaba en el aire.
La sed cantaba en la fuente.

HOMBRE DE TIERRA Y SOL

Hombre de tierra y sol, de lluvia y viento;
materia deleznable y traicionera.
Hombre que como el mar se desespera
y ola a ola se agita en su elemento.

Hombre de dolorido pensamiento
y de sombra cansada y pordiosera.
Hombre que tercamente persevera
en cerrarle la puerta al desaliento.

Hombre que contra el tiempo imponderable
inventa el vino azul de la poesía
contra la inmensidad del sumo abismo.

Hombre, rara criatura inexplicable
que trata de explicarse cada día
lo que es inexplicable: el hombre mismo.

JUAN CERVERA SANCHIS

ISAAC ALBENIZ, SU VIDA, SU MÚSICA

Por Juan Cervera Sanchís


El mes de mayo fue decisivo para Isaac Albéniz. Nace el
día 29 de dicho mes del año 1860 y muere el 18 de 1909. Su
venida al mundo fue en Camprodón, Cataluña, España. Muere
en el balneario de Cambó, Bajos Pirineos, Francia. Al morir apenas
contaba 49 años de edad.
Fue un niño prodigio. A los cuatro dio su primer concierto
en el Teatro Romea de Barcelona. El público, impresionado,
lo aplaudió largamente y, a partir de entonces, se comenzó
a hablar de él con viva admiración y asombro.
Dos años después, Albéniz, al que llamaban “El Niño Pianista”,
es llevado a Paris.
Su padre solicita su ingreso al Conservatorio.
Se le declara inmaduro y se le considera demasiado niño por
lo que no es admitido.
Regresa a Barcelona. Su padre, que se ha quedado sin trabajo
en la Aduana donde era administrador, hace una gira con Isaac
y su hermana Clementina, al igual que él superdotada para la
música, con lo que obtiene dinero suficiente para sacar a la
familia adelante.
Gracias a Isaac y Clementina no falta el pan en el hogar
de los Albéniz.
Cuando Isaac alcanza la edad de ocho años su padre decide
trasladarse a Madrid con su querido hijo y el resto de los suyos.
Ahí logra que lo admitan en el Conservatorio, aunque poco
después el niño se escapa del mismo.
Su padre opta por respetar la decisión de su hijo y recorre con él
toda España.
Isaac toca el piano en cafés y casinos y es admirado y aplaudido
por toda clase de públicos. Durante ese viaje comienza a soñar
con dejar España y conocer América.
Consigue salir de la Península Ibérica secretamente en un barco
mercante.
Es así como desembarca en Puerto Rico. De ahí se traslada
hasta Argentina. Actúa en Buenos Aires, donde causa admiración
entre los melómanos. Viaja a Cuba, país del que se enamora,
y donde suma y suma más y más éxitos.
Visita Estados Unidos donde continúa cosechando triunfos.
En 1880 llega a México, donde las clases ilustradas asisten
a sus conciertos y se entusiasman ante su indiscutible genio.
Antes de todo esto Isaac Albéniz pasó mil fatigas, hasta el
punto de que en más de una ocasión tuvo que dormir con su
padre en la calle por carecer de medios y no poder pagar
un cuartucho en un miserable hotel.
Tras aquel primer viaje por el Nuevo Mundo decidió retornar
a Europa.
En Londres logra presentarse como pianista y le sonríe el
éxito. Es contratado para tocar en Alemania. Ahí recibe clases
de dos notables maestros: Jadassohn y Reinecke en Leipzig
Un tanto agotado de ir de un lado para otro retorna a España.
Tiene suerte. Recibe ayuda del conde de Morphy, quien consigue
que el rey Alfonso XII le otorgue una pensión para que pueda
estudiar en el Conservatorio de Bruselas. Allí estudiará durante
tres años y obtiene el Primer Premio con Gran Distinción.
Posteriormente irá a Budapest, Wismar y Roma y vuelve al
Nuevo Mundo: México, Cuba y Argentina.
En 1883 contrae matrimonio y radica en Barcelona donde
era muy estimado.
En 1888 obtiene relevantes triunfos en la Exposición Internacional
que se efectúa en Barcelona.
Retorna a París y va de éxito en éxito dando conciertos por
Inglaterra, Alemania, Austria... Vive en Paris y en Londres.
En esta última ciudad se hace amigo del banquero Francis
Money-Couts, quien por cierto, aunque parezca raro hoy, era
poeta. Éste le designa una pensión a cambio de que le ponga
música a libretos escritos por él. Fue así que Albéniz escribe
sus mejores obras.
En 1906 se instala en Niza, Francia. Ahí escribe nuevas obras.
Entre ellas su célebre Suite Iberia. Es a partir de entonces que
se ve resquebrajada su salud.
Se presenta por última vez en público en Bruselas el año
de 1908. Un año después muere en Cambó.
Fue una lamentable pérdida para la música. No obstante su
prematura muerte, Isaac Albéniz, nos legó una extensa e
importante obra.
Baste recordar sus zarzuelas “Catalanes de gracia” y “El
anillo mágico”, por citar solo dos. No hay que olvidar, pues
de hecho son inolvidables, su oratorio “Cristo” y “Serenata
morisca”, su “Capricho cubano” y, naturalmente, sus cinco
piezas llamadas “Cantos de España”, sus “Mazurcas de Salón”,
sus “Pequeños valses”, sus “Caprichos andaluces” y tantas y
tantas otras composiciones suyas.
Vivió en realidad pocos años, pero su obra fue abundante y
magnífica y siempre nos seguirá acompañando con reiterado
embeleso, pues embelesadora es la música de Isaac Albéniz.

POEMAS

Anhelo.

La vida
sólo es camino,
ni principio ni final,
sólo camino es la vida
ni nacer ni fenecer.

Caminar
dos vidas juntas,
imposible es quizá.

Lo más,
dos caminos paralelos
y que se toquen quizá,
en un día cualquiera
que es,
lo más cerca que estarán
esas dos vidas de anhelo.

Anhela. Siente y quiere,
lucha y muere, hasta el final
en esa vida de anhelo
que anhelando morirá.

Primavera... ¡bella!

OH! Primavera socorrida,
socorro de algún poeta
que el duro y largo invierno,
su cabeza dejó hueca.

Todo son pájaros volando
y con sus trinos cantando,
polluelos en sus nidos anidando
y muchas flores floreciendo,
con sus abejas el polen comiendo
y sus camisas a rayas vistiendo.

Y, los almendros en flor
con sus flores blancas y rosadas
que almendras serán después
repartiendo, alegría por doquier.

Parejas de enamorados
que nada se van diciendo
pues con vivir la primavera
sus amores van creciendo,
aunque poco amor se tengan,
lo pone la primavera, primavera
que la sangre altera y, que pudiera ser
la confusión en el amor.

Me gusta más el otoño
cuando las hojas se caen
y los pajaritos mueren
por el frío y la humedad:
y los enamorados se enamoran más
pues a ellos nadie ayuda a amar
y el mal tiempo, los hace arrullar.

Cuando todo hay que crear,
porque todo va a morir
y que es el arte del poeta,
crear
en donde todo va a morir
o puede, que haya muerto ya.

JULIO GUZMÁN SANCHIS

TALLER LITERARIO

TRAS LA PUERTA

Tras la puerta
hay una puerta,
invisible,
desconocida
hasta ahora,
que nos trae una oportunidad,
un cambio de vida drástico.
En cada persona
hay puertas mentales,
muchas veces
no las comprendemos
no las vemos,
continuamos
la vida normal.
¿Has perdido tu puerta?
Ha llegado el tiempo de abrirla.
¡Vuela!, alma,
¡Vuela tras la puerta!

ANNE SAMPSON

TRAS LA PUERTA

Tras la puerta yo dejé
todo lo que tenía en este mundo
mis hijos y mi mujer
con una ilusión muy grande
para volver otra vez.
El viento azotó a mi barca
y el mar lo hizo también.
La fe que tenía en mí
me hicieron vencer
llegando a puerto seguro
y abrazar lo que tras la puerta
yo dejé.

ANTONIO BASALLOTE

TRAS LA PUERTA

Era costumbre en mi familia, cuando una visita se hacía incómoda por el tiempo transcurrido desde su llegada que a una seña que sólo conocíamos los de casa, uno se levantaba con cualquier pretexto iba a la cocina y colocaba tras la puerta la escoba de enea vuelta hacia arriba y con esa pequeña artimaña ya creíamos que el visitante fastidioso se iría rápidamente. Y era mágico, porque las más de las veces funcionaba. En casa era yo la encargada de la operación pues mis hermanos no solían percatarse del gesto casi imperceptible de mi madre.
Pero hay otras puertas, mas sutiles, más abstractas. El pasado. Tras su puerta lo guardado, dejado y las más de las veces olvidado o querido olvidar del pasado. Dejamos nuestros sueños, esperanzas y deseos algunas veces no satisfechos dormitando tras esa puerta que dejamos entreabierta hacia la puerta del futuro y tras ella ahora dejamos caer toda la insatisfacción y frustraciones recibidas con la esperanza de que cuando la abramos nos caerá como el maná prometido toda la bienaventuranza con la que siempre hemos soñado. Sin pensar que el futuro es la consecuencia de nuestro pasado.
No podemos dejar tras la puerta de un hipotético mañana lo haré, las empresas que hoy no nos atrevemos a abordar. No, porque ese mañana no llega y lo no logrado se nos enquista y se quedará allá tras la puerta del futuro donde quizá no pueda ya por arcaico tener solución.
Tras las puertas también dejamos cosas físicas que queremos apartar de nuestra vista momentáneamente porque no sabemos que hacer con ellas, son un estorbo pero se quedan allí para poder recuperarlas cuando creemos que ya nos van a ser útiles.
Tras una puerta un día oímos como alguien de nuestro aprecio decía cosas de nosotros que nunca hubiéramos creído pudieran pensar y nos duele.
Tras la puerta. Sí cada vez que entreabrimos una puerta, un mundo se nos muestra, aunque las más de las veces lo que nos espera ya nos es sobradamente conocido, no hay sorpresas.

CONCHA GOROSTIZA

TRAS LA PUERTA

Querida hermana Nacha:
Esto no tiene nada que ver, de lo que hablamos sobre la casa.
Es vieja y pequeña apenas cabemos las dos.
Tiene un comedor y un saloncito muy pequeño.
Los dormitorios están arriba, la puerta da a una escalera que sube. Hay también una buhardilla.
Quería explicarte que esto no se parece en lo más mínimo a lo que nosotras esperábamos.
Cuando recibas esta carta quémala. Te volverá a escribir, cuando me instale en la nueva casa.
Un saludo y abrazos muy fuertes de tu hermana Nila.

Lo primero que me llamó la atención en la casa fue lo que pudiera ver “Tras la puerta misteriosa”.
Subí temblando llena de miedo, lo primero que escuché “Tras la puerta” fueron ruidos extraños.
Metí la llave en la cerradura y la puerta se abrió de par en par.
Un aleteo de llegó a mis oídos y salí corriendo escaleras abajo.
Esa noche no dormí en la casa me fui al pueblo a un Hostal.
Al día siguiente llegó mi hermana Nacha, no le dije nada de lo que me había sucedido en la “Buhardilla”. Era tan misterioso todo.
“Tras la puerta” cerrada algo ocurría dentro, pero no quería averiguarlo, por miedo, yo sola.
Al día siguiente con la llave en la mano, mi hermana y yo decidimos entrar para ver lo que pasaba “Tras la puerta”.
Un aleteo de pájaros nos asustó, entramos y vimos que estaba todo muy sucio y olía muy mal.
Había excrementos de pájaros por todas partes. Allí vivían en sus nidos, nadie las molestaba.
Luego nos abrazamos las dos y nos juramos compañía y mucho cariño, para siempre, hasta el final de nuestras vidas.

NILA QUINTERO

TRAS LA PUERTA

Tras esa puerta roja
late un corazón cansado
que lentamente se va desangrando
por culpa de tu maldad ambiciosa.

Tras esa puerta azul
nos emociona el mar
que nos lleva a alcanzar
mil emociones y algo de inquietud.

Tras esa puerta verde
un árbol frondoso
en medio de un paisaje hermoso
me reconforta la mente.

Tras esa puerta blanca
está la cegadora sal
que nubla tu mirar
pero te calma el alma.

JOSÉ LUIS RUBIO

POEMAS PRESENTADOS AL CONCURSO POÉTICO LA MUJER Y EL FLAMENCO TRADICIONAL

BAILAORA Y CANTAORA,UN TEJIDO DE MUJER

Este canto que estremece al mar
es la fuerza de la Madre
que se entrega toda;
la de la mujer que suspira desde el arte
y teje desde el alma.

Esta cantaora que vibra con su voz
y la de todas las mujeres que la habitan
es la misma que acaricia al mundo
con la mirada.

Este baile que sacude al cosmos
es de la misma mujer que se mueve toda.
Ésta que en medio de la danza
se ha hecho árbol, para abrirse en llamas
es el bello fruto en movimiento
de las mujeres que hablan con la danza.

El fuego de esta bailaora
que se teje con el hilo de su canto
es memoria y vida que contiene a las mujeres
es luz sin límites, alimento para esta Tierra
un toque de palmas, un susurro en este despertar.

VILMA GRACIELA MARTÍNEZ RIVERA –Bogotá (Colombia)-

LA MUJER Y EL FLAMENCO TRADICIONAL

Perdidas en un mundo de sueños
fuera de sus vidas cotidianas
se mueven a ritmo de la música
con caras totalmente concentradas
en sus movimientos, pensamientos, sentimientos.
Los cuerpos siguen los rituales
de los pasos conocidos
en los huesos, en la sangre, en el alma,
sus herencias, nacieron para bailar.
Han llegado así
las mujeres andaluzas
como una evasión
de la dureza de sus existencias
y, con el baile, por unos momentos, son reinas.

ANNE SAMPSON –Gales/Conil-

LA MUJER Y EL FLAMENCO TRADICIONAL

Vengo de Gales, un país montañoso
donde los hombres cantan como ruiseñores.
En tiempos pasados eran mineros del carbón y
cuando llegaban a la superficie
cantaban porque habían sobrevivido
un día más a los peligros de la mina.

Para mí, las mujeres andaluzas son parecidas,
bailan para olvidar sus vidas cotidianas,
bailan para evadirse del tedio de las rutinas,
bailan para descubrir la orgullosa herencia.
Cuando empieza la música flamenca
olvidan sus preocupaciones… y bailan.

No hay nada mejor en el mundo entero
que el sonido de los coros
de los hombres de Gales,
cantando,
y el espectáculo de las mujeres de Andalucía,
bailando.

ANNE SAMPSON –Gales/Conil-

LA MUJER Y EL FLAMENCO TRADICIONAL

Me encanta ver bailar
a las mujeres andaluzas.
Las mejores
con cuerpos abundantes
por maternidad, trabajo duro
y pasteles que disfrutan,
se mueven con elegancia
que contradice sus edades.
Esta es su evasión.
Cuando empieza la música
cambian sus posturas
están poseídas
por la herencia
del flamenco.

ANNE SAMPSON –Gales/Conil-

QUÉ LUJO VERTE BAILAR

Te baila el aire la cara.
Te quiebra el alma la brisa
y rezas de madrugada
entre jazmines y prisas
y tarantas y verdiales,
que ya llegan las mañanas
rasgando los delantales,
entre tonás y livianas.

Mira qué lujo cantar
y qué gloria de mirarte,
con tus manos de azahar
y tus revuelos de arte.

El humo de una candela
te pinta la arboladura
y te quiebra la cintura
cuando el fuego se desvela.

Mujer como una bandera
de bailar al aire largo,
que suelta su revolera
de unos rasgueos amargos.

Sale quieta de almadraba,
sale a la mar altanera
que una soleá cantara
y una taranta dijera.

Y al roce de unos volantes
le escucha el aire dormido,
pa rebuscar entre cantes
las lunas de los olvidos.

JOSÉ IGNACIO SEÑAN CANO –Madrid-

BAILAORA FLAMENCA

Baila. La danza de ti se adueña
todo tu sentir es de ella,
absorta y muda y ciega
de ti sales, para entrar en ella.

Conjunción de alma y corazón
en un cuerpo de mujer, que baila;
y que taconea al son,
de una guitarra y unas palmas y una voz.

Y que con tu bailar
te transformas en diosa,
diosa que se contonea y posa
mostrando una estampa hermosa.

Tu taconeo repicando en el suelo
junto a tus manos como palomas volando,
son los momentos más bellos.

Toda tú cimbreas, junco
con el viento de tu alma
que te para quieta o lanza.

Al suelo te agarras, sueltas
mientras en lo alto tus manos alcanzan,
la bella danza flamenca.

Pies, piernas, caderas; precisas.
Torso, cuello, cabeza; de diosa.
Brazos, manos y dedos; preciosos.

Arriba, ¡al Cielo! tus dedos,
dedos de pétalos y espinas
que mi corazón acarician:
…y rasgan.

JULIO GUZMÁN SANCHIS –Valencia-

FLAMENCA

Noche de Luna y silencio
color de azabache, olor de azahar,
tacones que sueñan el baile,
guitarras que quieren hablar.
Palmas que rompen silencios
mujeres agitando la sal
manos que mecen el aire
crisálidas en tiempos de paz.
Voces desgarran la pena.
Llanto del mismo cantar.
La vida que fluye de pronto
la sangre nos hace temblar.
La pausa sosiega la noche,
los brazos inmóviles ya,
silencio solemne se oye
ínfimo instante al pasar.
Se acaba la noche flamenca
Sintiendo el alma rajar.

VIRTUDES ROLDÁN MUÑOZ –Conil-

PALOMITA BLANCA

I

Canto privilegiado de ruiseñores,
cálido trino de ternura y nobleza,
vistiendo la tarde de magia y belleza,
alegrías de “Cai” en sueños de colores.

Mujer de silla de nea y patio de flores,
sin saber nada, sabia era en su grandeza,
sus maestras fueron la noche y la pobreza,
sus lunas, vuelos de pájaros cantores.

Cantaora de agua, de puro sentimiento,
Palomita blanca de levante en calma,
gitanita de encuentros y atardeceres,

sus fandangos enamoraban al viento,
sus nanas mecían las mareas del alma,
sus tanguillos los claros amaneceres.

II

Cantes de esperanza, brillantes centellas,
regresan al alba a sus pequeñas cosas,
zaguanes de cunas y noches hermosas,
de niños eternos y dulces doncellas.

A las mañanas sin luz las hiciste bellas,
cubriendo sus horas de mares de rosas,
mujer sencilla de nanas prodigiosas,
surcando las orillas de las estrellas.

Feliz en la mediocridad de la nada,
vida de negro luto y soles de invierno,
delantales de esfuerzo, asno en la noria

para angelitos buenos de voz tiznada,
de cuerpos curtidos y ojitos tiernos,
Palomita, para siempre en mi memoria.

JOSÉ Mª RAMÍREZ RUBIO –Arcos/Conil-

SEDA

A MI MADRE

Como si un pétalo de rosa
tu rostro al acariciarlo mis dedos fuera…

Como la primera mirada
se adentra en tus pupilas
y tan solo con su sombra te cuida.

Te acurruca y te deshoja
cual margarita indefensa y frágil.

En la noche duermes
entre sus susurros en canto,
cantos de amor en nanas.

Te miro y te pienso
como si al acariciar tu rostro
un pétalo de rosa fuera.

JESSICA ARIAS MIGORANCE –Vila-seca-

FLORILEGIO DE EMBRUJO

Escribí un verso parecido a ti…
Con un deseo vehemente, hacerte mía únicamente.
En un impulso irreverente, llegar a ti de repente.
No pensar en nadie mas, tenerte a ti exclusivamente.

Escribí un verso con letra de mujer… fue fecundo y tierno como el milagro de nacer.
Está escrito en tu cuerpo, en tus curvas y tu sexo.
Su rima despierta el deseo y un fuerte anhelo olvidarlo todo, para
empezar de nuevo.

Escribí un verso con manos de mujer…
Esas manos me acarician por doquier… limando las asperezas de mi piel.
Manos que crean… siembran y cosechan, pero también esperan.
Son la flor de cada primavera… el amor que se esconde en cada rincón o debajo de una piedra.
Son el poema…
Rima…
Los celos que conlleva la ira.

Escribí un verso en los pétalos de un girasol… al aspirar su aroma quizás
sabrás del autor.
Ni todas las primaveras juntas, alcanza para agradecerles tan encomiable
labor… de haber perfeccionado el arte de parir, si por cesárea llegaron ellas a existir.
A Dios gracia nuestra soledad es un viajero, que guarda el equipaje en sus
roperos.
Las manos y la poesía se apoderan del lenguaje, con el cual las mujeres
aspiran que los hombres las alaguen
con amor parimos especialmente para ellas… los mejores poemas.

Felicidades a todas y cada una de las DAMAS… en especial aquellas que no se reservan el derecho de nacer.

JOSÉ AGUSTÍN PACANCHIQUE –Bogotá (Colombia)-

QUEJÍO Y MIRADA

Ya pude nacer de la nada
el cante estremecedor,
parte el aire la mujer andaluza
pasión, sensualidad y candor.

El arte flamenco se eleva
voz y suspiro se abrazan,
una simple mirada es quejío
que rompe cualquier coraza.

Expresa la mujer en el tablao
capacidad, virtud y sentimiento,
sensibilidad y ternura extrema
perfume, amor y movimiento.

La dulce niña cantaora
voz afilada, redonda y natural,
su quejío es un etéreo silencio
se queja solo con mirar.

Quien no esbozó una lágrima
con los ojos de Dolores la Parrala,
ceñida la cintura de Paca Aguilera
y los tacos profundos de María la Jaca.

MIGUEL ÁNGEL FIGUEIRAS GIMÉNEZ –Buenos Aires (Argentina)-