Muere el poeta
y sus versos quedan
como constancia,
de su paso por la vida.
De su lucha por ver
cambios en está, sociedad corrupta.
Se va con su inspiración
dormida, con su verso
de despedida.
Dejándonos dolor, angustia, se va con el último beso de su familia.
Pero nos quedan sus letras, que dan vida
a su recuerdo.
Que serán eternas
como su alma, que seguirá haciendo versos
allá en el cielo.
Gina Fatima Mora Coloma -Ecuador-
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