Admito que te sigo extrañando,
De una manera absurda
Bajo la sombra de la soledad
A veces es insoportable
Pero...
por que recordar el mismo frío
Tan hostil y solitario
ausente de caricias
Luego de un rato la brisa fría y melancólica se cansa de jugar y es ahí donde empiezo a extrañar
Aun sigues llegando todas las tardes
Espero que un día ya no regreses jamás.
Iveth Hernández
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