lunes, 2 de noviembre de 2015

CANSANCIO


Dejo el abrigo en un perchero de mil brazos,
el paraguas en un hoyo que roza el centro del infierno,
camino por un pasillo lleno de piedras picudas y del siglo dos,
busco mi sillón de orejas.
a mi sillón le han arrancado el oro y su voz de barítono,
el mando de la tele es un palo con astillas,
bebo un refresco en un vaso de papel
mojo los labios en una brújula rota,
mis palabras empiezan todas por zeta,
soy el eco de los charcos del día,
mis piernas madrigales intonsos,
preceden la ausencia,
me persigue una guerra sin respuestas,
creo que voy a dormir arropado en mis ojeras,
dejo mis gafas en una mesilla a mil kilómetros de la noche,
mi pijama es un periódico de hace un mes,
discuto con mi equipo de radio,
tal vez luego lo encienda y las noticias me arrullen,
no he mirado el ordenador,
quiere comprar mi alma y sabe mi precio,
me vendo por los antebrazos de la mujer de un jíbaro,
soy un letraherido que rompe sábanas al peso,
cansado, le doy al interruptor que me sustenta
y pido la paz y la palabra.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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