Es fácil mirar fijamente a los ojos de trapo de un peluche,
acariciar la planta del pie de derecho de la amada buscando el centro del gemido,
hacer cosquillas en las concavidades del brazo izquierdo para sentir el significado de la palabra gustirrinín,
saber que las mejores sonrisas son las que se hacen con los ojos cerrados.
Es fácil mentir diciendo que un peluche se sienta a tus pies sopesando la pasión con brazos de goma.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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