Estás ataviada en un sueño
donde bibliotecas en expiación
estrellan palabras
con una inmensa
cascada de largas noches,
aguaceros que despedazan
los hados de tus ojos,
deja penetrar el mío
dentro de su escalofrío,
el que cubres con tu aleteo
los acantilados,
el crepúsculo,
el alba,
el hielo y me dejas amargo,
anhelantes mis campanadas
bailan en tu corazón,
¿lo ves? hay un magnolio,
hay unas gotas olvidadas
en un plácelo de tu beso eterno
que divinas
piden a tus labios líricos
naufragar en mi bullicio
oculto en tu unión,
pero hoy lo he desgarrado
con un cincel envuelto
en llantos de espera.
García de Garss
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