miércoles, 11 de junio de 2014
ANSIABA, DESEABA, ANHELABA
Ansiaba llegar
a tu tierra lejana
a tu playa dorada
de aguas azuladas.
Que la luna bella
y las estrellas plateadas
nos cobijaran bajo su manto
en la primer noche que nos amáramos.
Deseaba ser parte
de sus rocas fuertes
sus arenas blancas
y sus olas encrespadas
en la cual tu navegabas
entre ocasos y amaneceres
del verano o del invierno
mientras me esperabas.
Anhelaba el encuentro
entre bosques
de milenarios cedros
aquellos de los cuales tú me contabas.
Visitar las ruinas
de tu antigua ciudad
devastada por guerras
pero siempre levantada.
Ansiaba, deseaba, anhelaba
ser parte de tu ser
de tu vida
de tu morada.
Ansiaba, deseaba, anhelaba
pero te esfumaste
de la noche a la mañana
como si fueras un fantasma.
Ansiaba, deseaba, anhelaba
cruzar el océano
que nos separa
y tomados de la mano
comenzar a formar
con nuestro amor
juntos, siempre juntos
una nueva etapa.
Ansiaba, deseaba, anhelaba
y todo quedó en la nada.
Pero se que nuevamente
ansió, deseo y anhelo
porque tu desde la lejanía
con suspiros me llamas.
En mis sueños nocturnos
me dices que aún me amas.
Diana Chedel -Argentina-
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