¡Hoy no tengo palabras!,
caminan rotas a mi lado
amordazadas de tristeza,
aquellos sueños del ayer
se pierden por el tiempo.
Hoy no recito palabras,
murmuran solemnes
envueltas de melancolía,
extraño tus miradas
en este destierro eterno.
Camino por otro mundo,
soñando tu voz hermosa
que era la luz de mis días,
y no encontré el remedio
que consolara este vacío.
¡Hoy no puedo escribir!
sin la llanura de tus ojos
sin el amor que derramas
en la proa de tus brazos,
que atesoran mis versos.
La noche luce estrellada
su oscuridad encantada,
¡un sueño en la distancia!,
solo si enmudezco resisto
el empuje de la amargura.
Ricardo Miñana
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