Tu mirada está hecha
de pedazos de horizonte
de ojos de salamandras vírgenes
de carne de rayos huérfanos
y lágrimas de relámpagos cojos.
Tu piel fue redimida
por la luz de embarazada de colibríes
de un pecado abstracto y azul
por la voz de un orgasmo de gárgola enamorada
que no tuvo ni origen ni destinatario
por la sombra de una duda
que poco a poco
se convirtió en mujer.
Y tu alma fue forjada
por el tierno acero de un beso
que murió antes de nacer
por el cálido metal de un abrazo
que en la noche se desangró
de amor.
Por eso
mujer de carne de hierba de tigre
tigresa de hierba de carne sin ayer
tienes el poder de mover a voluntad
los oscuros hilos de mi alma
como un despiadado terremoto de besos
que se marcha sin volver.
VÍCTOR DÍAZ GORIS -República Dominicana-
No hay comentarios:
Publicar un comentario