La alegría se renueva
con cada día de vida.
No hay esperanzas perdidas
viviendo con optimismo,
porque jamás es lo mismo
si la tristeza te atrapa.
Con sonrisas en la cara
el mundo estará halagado,
se colocará a tu lado
y no querrá someterte.
Si triste siempre ha de verte
te verá siempre enojado.
El alegre es respetado
por sus constantes maneras.
Pero en muchos, la tristeza,
se confunde con desaire.
La alegría es el donaire
que lima las asperezas.
Más, si ser alegre cuesta,
ser triste, de nada vale.
Ser alegre, no es en balde.
Es en vano la tristeza.
La alegría es una fiesta
que más contento reparte.
INGEL LAZARET
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