El antiguo reloj
se ha quedado
con sus agujas clavadas
pendiendo del árbol
que apenas está floreciendo
allá en tu primavera.
Pequeñas palomas blancas
anidan en sus ramas
aquellas mensajeras
que me traían
tus misivas
desde tu tierra lejana.
El cielo se ha oscurecido
está anunciando tormenta
ya van cayendo las gotas
sobre el césped amarillento
aquel que verde fue un día
en que tú y yo nos amábamos.
Y ahora sigo mirando
aquel cuadrante
que marcó tu despedida
ya no da más las horas
se ha quedado detenido
callado, sombrío, vacío.
Y desde que tú te has ido
ya no veo las agujillas
moverse segundo a segundo.
Porque el reloj envejeció
un poco más día a día
esperando tu regreso
que ya nunca sería.
Diana Chedel -Argentina-
No hay comentarios:
Publicar un comentario