Estaba perdido en esta ciudad.
Le pedí a mi estrella con nombre propio
que guiara mis pasos hasta este café;
no tardé demasiado en encontrarlo.
Abrí la puerta como si fuese un ritual
y entré lentamente
recreándome en cada pisada,
en cada detalle.
Vi la silueta de dos fantasmas del pasado
sentados en la mesa del fondo
bajo la peluquería de caballeros
pero no quise molestarlos;
aún seguían besándose.
Caminé por el asfalto
de este café disfrazado de ciudad.
Me senté y encendí un cigarrillo.
Voy a denunciar a este establecimiento;
ayer me pusieron el café demasiado dulce
y hoy está demasiado amargo.
Llevo un buen rato aquí
y aún no he dejado de temblar.
Los fantasmas de la esquina
se han acercado hasta mí
para regalarme sus cadenas
y me han atado aquí
bajo la sentencia de un encantamiento.
¿Por qué no puedo irme?
¿Por qué no quiero irme?
¿Por qué no puedo
ir
me
a
c
a
s
a
?
Del libro En pie de tregua de
DANIEL GRANADO PULIDO -Cádiz-
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