Cuando vagas por la vida,
tropezando a cada paso,
te brindo mi hombro, mi abrazo.
No sigas tan confundida.
Presto, como buen hermano,
te lo brindo con pureza,
con la bondad y certeza,
de orgullo samaritano.
Comparte toda tristeza,
pesar y dolor conmigo.
Seré alivio en tu cabeza.
Encontrarás al amigo;
sin ápice de pereza,
te acogeré con mi abrigo.
ROLANDO BLANCO PASCUAL
No hay comentarios:
Publicar un comentario