Conversamos los dos. La tarde pasa
y puebla los pasillos de impaciencia.
Las horas se suceden sin urgencia
y todo la tristeza lo traspasa.
Se incendia el corazón como una brasa
y voy negando al sueño su querencia.
Hombre escindido en dos. Sé que tu ausencia
Poblará los rincones de mi casa.
Tu voz ocupa el tiempo y en la espera
yo no tengo aliciente ni esperanza.
Consumo los minutos para verte.
El tiempo va cercando su frontera.
El tiempo ya hace estragos y me alcanza
pues se acerca la hora de perderte.
Del libro “UNA FUGAZ E INCIERTA CERCANÍA” de Enrique Barrero Rodríguez
2º Premio, XXVI Certamen de Poesía Searus, 2003
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