(Esto que escribo es un hecho real y tan cruel que no merece la pena leerlo. Quiero dejar constancia de la crueldad del hombre, de algunos hombres, para con los animales)
Francis El Burro esperaba paciente a que su gata pariera,
Francis El Burro agarraba a puñados y por el cogote,
el producto de tan eterno frenesí.
Francis El Burro, lo agarraba, por el pellejo, los lomos
y colgaba uno a uno por el cuello
a cada gato pequeño e indefenso
en la soga de esparto de tender la ropa.
Luego, Francis El Burro, hacía una foto
para conmemorar el recuerdo,
de su enfermedad mental.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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