viernes, 14 de diciembre de 2012

ME INVITAS A UN PASEO


Me invitas a un paseo,
y mi eufórico otoño se encabrita.
¿Por qué parajes soledosos flota
la imagen sensorial de tu caricia?
Sea tierra de sauces, de abedules,
expertos en contacto, no de encinas,
de carácter severo,
cuya adusta aridez desmoraliza.
Mejor hacia el crepúsculo.
Mágica es la penumbra, que aproxima
almas dispares y lejanas metas.
Las luces del poblado apenas brillan,
luciérnagas minúsculas, distantes;
¿y quién las necesita?
Nos cubre acogedora la arboleda.
y es blando, audaz, el tacto de la brisa.
La hojarasca responde con crujidos
a nuestro paso, afable bienvenida.
Tan oscuro el ambiente,
somos casi siluetas que se arriman.
Confidentes, colegas, compañeros,
qué difícil saber dónde se inicia
la mágica parcela de la amante,
y dónde se repliega la de amiga.
Tal vez en un paseo en la espesura,
una noche como ésta, de puntillas,
que no altere el conjuro del ambiente.
-¿Te dejarás besar? Mas no a hurtadillas.
Quiero el beso frontal y categórico,
de operación recíproca.

-Cuánto has tardado en ver la luz, amigo;
Recelé que jamás lo intentarías.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-

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