sábado, 15 de diciembre de 2012

HAY AMORES EFIMEROS


Un puñado de sombras me has dejado,
un rumor de palabras en desorden,
un aroma lejano, moribundo,
largas horas de párpados insomnes.
Malherido, no muerto,
náufrago, pero a flote.
Lameré mis heridas, y a brazadas
reencontraré una costa que me adopte.

Hay amores efímeros, de paso;
se anuncian a redoble de tambores,
vienen, besan, lastiman y se ausentan
tras breves, blandas o agobiantes, noches.
Y los hay perdurables, cristalinos,
a ritmo de violín, o ruiseñores,
de sábanas que abrazan, y se adhieren,
más al alma que al músculo del hombre.

Tú conoces el tuyo. Representa
tus propios asimétricos valores.
Encienden una luz, mas no la pira
que abrasaría el alma que lo acoge.

Cuando la luz se apaga,
ciertamente hay dolor, mas sus rigores,
como cualquier herida, cicatrizan,
más bien pronto que tarde. Se me impone
la recuperación, y el amor nuevo,
y el reajuste de la hora en mis relojes.

Un nuevo tiempo, un nuevo calendario
sin las notas de ayer, con otro nombre.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-

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