Él tragó saliva cuando la tabla sobre la que volaba chocó contra el suelo. Sólo tras comprobar que estaba ileso, alzó la vista. Entre el polvo que había levan-tado al caer, a lo lejos, en el cielo, observó su paracaídas columpiándose aún en el aire.
Escrito en el Café Comercial / Glorieta de Bilbao, Madrid
Laura Rodríguez Galindo (España)
Publicado en la revista ¿Escribimos? 12
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