miércoles, 12 de diciembre de 2012

CARTA A MI AMIGO...


Cuando por fin descubrí la magia…
Decidídome a tomar esta frase por entendida,
cuando la noche y el día se cruzaron. No existe la oscuridad ni mi luna, no existe Luz sagrada ni sol.

20/12/09

Estimado amigo,
Sé que es en vano hablar de magia contigo, sin embargo no son tus labios los que me instigan el repetirte palabras encantadas, sino tus ojos extraños y dóciles los que me cuentan de tu pequeña llama alquímica que no demuestras por más hostil que pueda ser esta grey de monjes con vos…
Anoche, ANOCHE amigo mío, te puedo afirmar que sentí y me convertí en magia. Entre el clamor que instigaba mi ego a sentirme supremo, entre esa inmensa sensación de anchura dilatada y la absurda parálisis que siento al escuchar e interpretar los sentimientos de benevolencia, apaciguadores del ego supremo. Tontos conceptos que en estos tiempos se modernizan. (si sólo experimentaran el bien, qué feliz seria yo entonces). Ahí sentado al lado de mi duende, entre cactos y el mejor invento del hombre, la gente le dice “llamador de ángeles”, para mí no es más que hermoso sonido de eternidad. Ahí jugando con el silencio misterioso, previo al diluvio, cuando el viento retoma su vocación y habla, cuando en la calle ya no queda nada ni nadie, y hasta los nobles perritos callejeros que conocen cada rinconcito del barrio y alrededores no encuentran refugio alguno, como si en cada paso recordaran cuando los desterraron de sus preciados días fuera del cemento. En realidad no sé si correcto es hablar de temor, más bien denoté en sus llantos y en sus ojos la clara videncia del misterio…
En ese preciso instante fue que la magia apareció, mi cabeza ya no paraba de contemplar y contemplarme, el sonido me acariciaba los oídos y con los ojos ya podía ver mas allá, haciéndome de ciertas cosas invisibles. Momento mágico y eterno en el cual llegué hasta sentirme mal por todo lo que recibía, sabiendo que de eso me alimento, “compartir”. Pero a su vez, y como pasa siempre, que no fuera más que “yo” en ese lugar, sin interrupciones. Mi eterno dilema que, por ahora, el universo no quiere que me entrometa.
Un día mágico amigo, simple pero complejo, un día eterno, amigo…


Cronopio -Argentina-
Publicado en Suplemento de Realidades y Ficciones 52



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