Yo te hice el amor anoche
de varias formas querida,
quedaste toda rendida
pero sin ningún reproche.
Y para cerrar con broche
recuerdo que te besé
y de nuevo comencé
a satisfacer tus preces,
te hice el amor siete veces
y luego me desperté.
Recuerdo que me abrazabas
contra tu cuerpo y gemías,
gritando que me querías
y con pasión me besabas.
Entre suspiros rogabas
que yo me hiciera tu dueño.
Yo puse el mayor empeño
por ser el mejor amante
y en aquel preciso instante,
me di cuenta que era un sueño.
Mientras yo te acariciaba
se encendieron tus pasiones,
tu pedías más acciones
yo, más caricias te daba.
Pero el cuento aquí no acaba
y lo cuento con empeño,
siete veces fui tu dueño
y fue tan grande mi suerte,
que hasta deseé mi muerte
al comprender que era un sueño.
Quise continuar soñando
para amarte nuevamente,
y en aquél acto inconsciente
te pude seguir amando.
Mientras iba saboreando
nuestro amor al descubierto,
algo nos pasó y por cierto
nunca supe lo que fue,
pero cuando desperté
seguí soñando despierto.
Luis Salvador Trinidad
No hay comentarios:
Publicar un comentario