domingo, 4 de septiembre de 2016

SED DE AMOR


Con el candor y la inocencia de un Ángel,
con la fuerza de tu corazón,
me diste a beber
tu poder de seducción
para someterme ante el ofrecimiento
de tu más preciado tesoro.
Y yo, sudoroso, fatigado y sediento,
busqué la sombra de un lugar donde reposar
y saciar mi sed de hombre
penetrando donde nunca nadie lo había hecho,
con un beso embrujador
del resplandor de mis labios.
Mi hermosa hada...
No eres un cuento de las Mil y una Noches,
eres una realidad que entras a mí
para descansar mi sed de amor
al acariciar la seda de tu cuerpo
refugio del manantial
que invade mis inquietas aguas
donde moran mis deseos y placeres.

Ysidro Parra -Venezuela-

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