Algo incógnito a punto de exhalar
pudiera ser mi aroma de mujer;
quizás, un volcán que va a explotar
apasionado recorriendo el ser
sacando la pasión de mi querer.
Traigo luz celestial, enamorada
de la belleza pura del amor:
pura energía materializada
en los atardeceres de candor,
como fogosa estrella del fulgor.
Injustamente me quitó la vida,
mi vida terrenal un perturbado:
enamorada me quedé dormida
y a duras penas pude ver su lado...
no era mi gran amor enamorado.
Sus desplantes pesaban como el plomo,
sin amaneceres, incompetente
arquero desafiante, el tal maromo,
sin generosidad hacia su gente;
espejo fracturado, no sé cómo.
Perdida en penitencia vine al cielo
amando los reflejos de la luna
y obtuve la corona con un velo
reflectante de luz verde aceituna
con alas blancas fuertes para el vuelo.
Saldré de mariposa hacia las flores,
para libar la esencia del amor
y ser el hada virgen cuando amores
me reclamen sintiendo mi fulgor,
pues pretendo que mi alma haga de honores.
En este sentimiento sin ceguera
devolveré el amor a los perdidos
que fueron engañados por cualquiera
por eso estoy aquí por sus pedidos
y darle mucho amor a quien lo quiera.
María Sirena Matrí Mar -ESPAÑA-
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