Supongamos que es cierto.
Uno sale de casa,
mira rostros en el puente
o la avenida. Alguien duerme en el vagón
Uno escucha. Y todos vamos en secreto
signos queloides acertijos
que atraviesan con prisa la mirada
Muy pronto ardemos
entre atardeceres de alquitrán y polilla
Los monólogos sobre los rieles del cuerpo
dejan a su paso un sonido que recae
en las ausencias que se acumulan
en alguna parte
El lugar al que llegaré
con el bolsillo hinchado
la mano vacía.
INGRID VALENCIA
Publicado en la revista Ágora 1
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Hace 1 día
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