martes, 22 de octubre de 2013

LOS RIELES DEL CUERPO

Supongamos que es cierto.
Uno sale de casa,
mira rostros en el puente
o la avenida. Alguien duerme en el vagón
Uno escucha. Y todos vamos en secreto

signos queloides acertijos
que atraviesan con prisa la mirada

Muy pronto ardemos
entre atardeceres de alquitrán y polilla

Los monólogos sobre los rieles del cuerpo
dejan a su paso un sonido que recae
en las ausencias que se acumulan
en alguna parte

El lugar al que llegaré
con el bolsillo hinchado
la mano vacía.

INGRID VALENCIA
Publicado en la revista Ágora 1

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