lunes, 16 de enero de 2012

RELATO CORTO

Contacto

Siempre he sido extremadamente tímido y mis relaciones con el resto de la sociedad se han visto afectadas sobremanera por ello. No he tenido amigos y ni que decir tiene que los vínculos con el sexo opuesto han sido inexistentes. Por otro lado en mi laboratorio, entre mis diversos aparatos y cachivaches me encontraba en mi salsa. Al haber pensado mucho sobre mi situación, llegué a la conclusión de que no podía seguir así, menos aun cuando tenía un hobby como el que tenía, pudiendo usarlo en mi beneficio.
Así fue como decidí construir una máquina del tiempo y plantarme en el año 1867, donde mi Londres natal, esperaba fuera mucho menos hostil con mi persona, que el actual 2011.
La fabricación no fue tan complicada como en un primer momento me esperé, salvo la bobina de arranque y un asiento lo suficientemente cómodo como para tan peculiar viaje, las demás piezas no fueron difíciles de encontrar.
Y casi sin darme cuenta, llegó el día de mi periplo intertemporal. Me senté en la máquina el 21 de febrero de 2011 a las 14:58h y llegué a mi destino el 21 de febrero de 1867 a las 14:59h. Ciertamente no preví bien mi llegada, ya que mi aventurero artefacto aterrizó en un lodazal, en mitad de ninguna parte. Funcionase o no la experiencia en el pasado, ya me había ganado unos días allí, los suficientes para reparar los desperfectos.
Escondí la máquina como pude entre unos matorrales y me encaminé hacia el núcleo habitado más cercano. Pronto encontré un pueblo y unos pocos minutos allí me bastaron para darme cuenta de que mi problema no se había solucionado. La timidez seguía en mí, no era cuestión de cambiar a mis conciudadanos sino mi interior. Por suerte, con estos vecinos tenía algo más en común que con los de mi época y en sus burdeles las señoritas de compañía estaban diseñadas robóticamente para cubrir las necesidades de seres como yo. Tal vez al final decidiera no reparar mi particular vehículo de viajes temporales.

Azahara Olmeda Erena(España)
Publicado en la revista digital Minatura nº 116

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