Distancia (IV)
Sabe tu lengua de palabras de oro
vibrando en la membrana de mi oído,
que otros tal vez interpretaran ruido
desnudo de intenciones, incoloro.
Te escucho y me estremezco, mas no imploro
nueva erupción confidencial; ni mido
cuantía de expresión y colorido
por calidad y talla de tesoro.
A veces poco es mucho. Lo selecto
viene en tarros pequeños, y su efecto
suele ser mas intenso y penetrante.
Palabras de oro tienes. No te expreses
con ellas en exceso; y cuando beses
lleven tus labios besos de diamante.
Distancia (V)
Larga es la noche en tálamo vacío,
siendo uno menos uno igual a cero;
y me engaño a mí mismo, porque espero
verte llegar en desnudez y brío.
Y qué lecho tan vasto. Me extravío
por sus blancas holguras, viajero
en busca de tu cuerpo, por sendero
que me devuelve trémulo hacia el mío.
¿Qué hacer con estas manos afanosas
de deshojar cada una de las rosas
temblando de ansiedad sobre tu piel?
Oh, noche, noche inmensamente larga,
en que mi cuerpo, ausente tú, descarga
la viscosa dulzura de su miel.
Distancia (VI)
¿Cómo, en la oscuridad, tu cuerpo invierte
las horas del insomnio y el deseo,
cuando la piel detecta el hormigueo
que al fin en paroxismo se convierte?
¿Cómo afrontas el acto que pervierte
tu castidad, o el último aleteo
del pudor en tan íntimo flirteo
contigo misma, experta en abstenerte?
Tu doble desnudez, la que trepida
lúbrica sobre el lecho, y la que olvida
prejuicios o principios, hoy coinciden.
Y con destreza apenas presagiada,
flotas en el espacio, sólo armada
de manos que friccionan y reinciden.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO-Los Angeles-
DE FACEBOOK - 6809 - CONTRADICTORIO
Hace 8 horas
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