DÍA UNO
Te acaricio el ombligo
donde nacen relojes.
Tu estuario será
mi primer día del año,
ese sol que bosteza
a la hora del gallo,
la cunita de Lorca
ajena a los tricornios
donde duerme tranquila
una niña María.
Tu primera palabra
bastará para sanarme
ese mal de la muerte
que me enfría las manos,
la siempreviva herida
que se enquista
en el costado,
la corona de espinas
que se hizo paloma.
Te acaricio el ombligo
donde nacen relojes
a la hora tardía
de los melocotones.
JUAN EMILIO RÍOS VERA-Algeciras-
DE FACEBOOK - 6834 - SIETE
Hace 3 horas
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