LLUVIA Y LLANTO
Tras la lluvia, llora mi alma.
Mientras las aguas se precipitan, lloriqueo.
Con el agua viento y el agua nieve, gimoteo.
Viene el aguacero, entonces, lagrimeo.
Cae el chaparrón, hago pucheros.
El chapetón, el chubasco y el turbión.
Sale el pujo, la pena, la verraquera,
la lloradera, el gemiqueo.
Se asoma la tromba, el temporal.
Rompe la rabieta, la perra, la perrera
el gemido, el suspiro, la queja.
Comienza a llover a cántaros
y en mis ojos inundados se ahoga toda esperanza.
Llueve tanto que es el diluvio.
Lloro tanto que se secan mi fuentes.
RITA VELÁZQUEZ-La Línea-
domingo, 15 de enero de 2012
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