miércoles, 29 de julio de 2015

TE REGALO


Bolero Mi m.

Para lo Sublime: para una Esposa, para una Hija,
para una Novia, para una Amiga………………….

Te regalo un mundo
que esta por empezar
una canción
que tengo que escribir
te doy un corazón
que crecerá en tu mano
y una nube gris
que dore tu mirada

Te regalo un escudo
una capa, una espada
para que combatas
a quien insista mucho
para que tu hieras
a quien pretenda tanto
para que mates
al que solo desea

Y tendrás ese brillo
que no tienen rubíes
para que reines
sintiendo cuanto vales
para que inspires
pasión inmensamente
y que te admiren
por doquiera que vayas

Y tendrás más
mil dichas mil ensueños
lo que dicte tu gracia
lo que pida tu anhelo
te regalo mi suerte
la que ya está en tus manos
si mi felicidad
está en tus alegrías

Del libro “Letras para Canciones” de Vinicio Obando -Ecuador-

PEQUEÑOS POEMAS


ALGUIEN TOMÓ MI MANO CUANDO PENSÉ QUE ERA EL FIN DE ESTA VIDA
Y ME MOSTRÓ TODO MI PASADO RESCATANDO LAS HORAS PERDIDAS.

DE PRONTO COMPRENDÍ MUCHAS COSAS Y EL MUNDO DESAPARECIÓ
Y TAN SOLO VEÍA TU SONRISA ROBANDO TIBIOS DESTELLOS AL SOL.

VOLVÍ PARA AMARTE Y SENTIRTE COMO SI FUESE LA PRIMERA VEZ
Y ABRIENDO TODOS MIS SENTIMIENTOS EN TU CUERPO DESPERTÉ.

HAY ALGO QUE NOS LLEVA MÁS ALLÁ DE LA VIDA Y NOS VUELVE DISTINTOS
ENTRE SUEÑOS QUE RETUMBAN CON LÁGRIMAS DE ÁNGELES CAÍDOS.

MI VIDA YA NO ES MÍA, Y TE ENTREGO MI CUERPO Y MI ALMA ETERNA
PERO SI UN DÍA TE SIENTES PERDIDA TE BUSCARÉ EN MIS POEMAS.

HÉCTOR RECHE

TÚ SERÁS MÍAS ESO LO PUEDO ASEGURAR


Tú serás mía eso lo puedo asegurar
Lo tengo decidido te tengo que conquistar
Tu corazón yo me tengo que ganar
No importará el tiempo que me vaya a tardar

Tú serás mía eso lo puedo asegurar
Si me odias es algo que tengo que cambiar
Tu corazón tengo que enamorar
Para así en tu mente entrar
Y de ella ya no me puedas sacar

Tú serás mía eso lo puedo asegurar
Mi corazón me lo ha dictado
Eres tú su otra mitad la que lo complementará
Por eso no puedo dudar en que tú mía serás

Esperaré por ti no importará
El tiempo que tenga que pasar
Yo seré tuyo por toda la eternidad
Mi corazón solo a ti por siempre
Te amará solo a ti él te pertenecerá

Rigoberto Martínez Villa -México-

TRAVESURAS DE AMOR


Me encuentro perdido por tu cuerpo
pues quiero hacerlo mío.
Me matan tus caricias,
me ahogas con tus besos.
Preso e la lujuria
sucumbo a tus deseos.
Sutil y poderoso, tu fuego me alimenta;
porque soy un amante
que como el vuelo de una mariposa
me pierdo en tus encantos
hasta caer, rendido en tus placeres
y beberme la miel de tu pasión.
¡Quiero bañarme en tus sueños
para despertar en tu sonrisa!
y allí, los dos, cuando fluya de tus labios
el sabor de la colmena,
de tu pecho vuelen tus dos pájaros traviesos
y tu vientre mire con deseos mi respiración
nuestra desnudez será un desafío
a las sensaciones de nuestro cuerpo,
y en la humedad que solo el amor produce
nuestra imaginación será una cascada
de la que brotará el deseo y el placer
cuando encontremos un lugar para hacer
nuestras travesuras de amor.

Ysidro Parra -Venezuela-

SALUDO AL PERÚ


A ti patria querida, mi devoción infinita de amor y respeto, por vez primera vi la luz del sol luminosa y majestuosa, mis primeras pulsaciones de vida recibida por su grandiosidad divina, la alegría de llorar al sentir el calor de mis padres, la ilusión sempiterna de mi familia, el calor de los médicos de la maternidad de Lima, las suaves brisas limeñas de otoño de abril romántico y poético.

Amada nación peruana, te saludo por el 194.° aniversario patrio, tierra de los indómitos Incas, esferita del cielo, suelo paradisíaco, cuna de grandes hombres y mujeres emprendedores, bella luminosidad para el Universo, patria bendecida por Dios, país progresista de legado extraordinario y excepcional, patria de todas las sangres, de belleza incomparable y tierra de encanto de hermosas mujeres.

Siento la felicidad de vivir y ser peruano de corazón de oro, reluciente y espléndido lugar, de personas hospitalarias donde el turista siente el calor generoso y bondadoso y llevo tus colores en mi corazón por siempre.

Saludo al grandioso Perú y a todos mis hermanos peruanos a lo largo y ancho del Universo, sintámonos felices y radiantes de algarabía, porque estamos de fiesta nacional.

¡TE AMO PERÚ!

Pacífica NACIÓN Sudamericana.
Paraíso de maravillosas mujeres,
Palpita el corazón de admiración.
Pasión y afecto por mi bella tierra.

Perú, te amo nación maravillosa.
Pendón bicolor que flamea altiva.
Pedacito del cielo y encantación.
Pensamiento versal y romántico.

Pétalo reluciente y esplendoroso.
Perfección en gran Machu Picchu.
Pedestal exaltado por el Creador.
Perenne devoción a la tierra Inca.

Peruanos y amamos por historial.
Pentagrama de belleza preciosa.
Permanente simpatía a mi patria.
Perlado que adorna majestuosa.

Perla del pacífico que deslumbra.
Perínclito de notables personajes.
Perpetua ternura a la bella patria.
Periplo sensacional por el ¡Perú !

Piérides maravillosas peruanas.
Pincelada poética de ensueños.
Pintura asombrosa tan colorida.
Pináculo atiborrado de ilusiones.

Poemas e inspiraciones al Perú.
Portentoso y maravillosa nación.
Potencial país lleno de riquezas.
Por ti !, mi admiración y saludo.

Pujante país y muy progresista.
Puñado de hombres laboriosos.
Pulcros versos por su distinción.
Punas adonis que impresionan.

¡ Feliz 194.° Aniversario Patrio !

!FELIZ 28 DE JULIO!

J. Portella M. -Perú-

CONSTELACIONES... 13 PALABRAS


Poder (I)…
Mis puños
Las estrellas, las barras
Mi cuerpo hendido dentro
Tu entrega.

Estrellas (II)…

Quedan escogidas
Sobre la planicie paciente
Expectante en cada semilla
Ardiendo fuerte.

Cielos (III)…

Mis labios,
Sobre tu piel esparcidos
Cuan un ciclón angosto
Bisbisea sapiente.

Doseles (IV)…

Cuelgan testigos
Al atardecer en crecida
Una sigilosa huella, descrita
Dos cuerpos.

Letargo (y V)…

Sin más
Caídos, desahuciados del alma
Clímax estentóreo nos llevó
Tan lejos.

SANTIAGO PABLO ROMERO -Trigueros-

UNA LECTURA EN VACACIONES


El mar era una línea fronteriza con el cielo que respiraba acompasadamente en el vaivén de las olas. Un viento fuerte y fresco, que parecía devolverme a los pulmones años desperdiciados, azotaba la playa y hacía reverenciar a las sombrillas y alborotar granitos de arena. Se escuchaban los primeros murmullos de los bañistas, escasos a esas tempranas horas de la mañana, atiborrados de sillas, neveras y toallas que aterrizaban en la arena como si de la tierra prometida se tratase. Las olas se extendían mansas sobre la orilla y huían raudas hacia el interior de las aguas temerosas del porvenir. A un tipo musculoso, de breve bañador amarillo, se le cayeron las gafas de sol cuando una ola hizo su incursión. "Hostias por trapos", dijo en voz alta, recogiendo con brusquedad el objeto caído.

Yo estaba sentado en el chiringuito tomándome mi segundo café junto a la novela de Jesús Carrasco "Intemperie" y se me prometía una agradable mañana entre buena lectura, brisa marina y cigarrillos.  Poco antes, Ana se había despedido porque había quedado con su amiga Lourdes para ver una exposición de artesanía autóctona.
- Nos vemos a la hora de comer. Chao, que disfrutes de tu querida soledad.

Sus últimas palabras sonaron con el celofán de la ironía, pero sonreí y le mandé un beso desde los labios.

Prendí un pitillo y abrí el libro: Desde su agujero de arcilla escuchó el eco de las voces que lo llamaban.......
- Barato, bonito, moda......

Sobre mi mesa un vendedor magrebí, cargado con una enorme bolsa de rafia, ponía pulseras, sortijas, collares, fulares y me sonreía enseñándome dentadura y encías.

Negué con la cabeza dos veces pero él siguió con su empeño. Volví a negar pero esta vez auspiciado por esa cara de mala leche que con tanta espontaneidad me sale cada vez en más ocasiones.
- Viagra buena, punta polla elefante. - acercó su cabeza a la mía y me dedicó un guiño.

Cerré el libro estrepitosamente e hice por incorporarme. Me hizo un gesto de tranquilidad con ambas manos y recogió sus enseres entre un runrún en árabe que no creo que me dejara en buen lugar.

Escudriñé la playa entre las setas de las sombrillas y los cuerpos rutilantes al sol. La mañana iba tomando tono y el ruido sinfónico del mar iba siendo engullido por un abigarrado zumbido. El cielo había perdido azul y un viso blanquecino enganchaba cielo y tierra.

Había comenzado el segundo capítulo de la novela cuando desde un todoterreno un tipo vestido con colores estridentes se desgañitaba cogido a un micrófono.
- Si no pasas la noche en la discoteca "El búho" habrás disfrutado de la mitad de tus vacaciones. ¡Discoteca "El búho" te pone a tono! ¡Discoteca "El búho", el sabor de tus noches locas!

Noté un calor en mi espalda que comenzaba a empaparme la camiseta.
- Perdoné, caballero, -me dijo un hombre de parecida edad a la mía a la vez que abanicaba una parrilla con ruedas- hay que ir preparando el tinglado para el espeto. Estaría mejor en aquella mesa de la esquina para evitar el calor y la humareda.

Junto a sus pies, varias hileras de sardinas ensartadas en una caña se hincaban sobre la arena de la playa.

Me mudé de mesa y encendí el segundo cigarrillo. Me limpié el sudor de la frente y el cuello con una servilleta de papel. Toqué el libro cerrado sobre la mesa como si tuviera que calmar algún sofoco del papel impreso. La oveja de la portada me observaba indiferente y bobalicona mientras que de su boca entreabierta salía un estático balido en el que me sentí mimetizado.

Llegó un grupo de jóvenes a bordo de unas robustas motos. Pronto se quedaron todos en traje de baño y asaltaron la arena a todo correr hasta que se introdujeron en el agua. Dos de ellos salieron en breve para atar una red en unos postes que había sujetos en la arena. Llamaron a voces a los demás cuando el campo de voley-playa estuvo a punto. Sus cuerpos atléticos, machacados en un gimnasio, lucían al sol de mediodía como clones de El Efebo de Kritios. Cuando uno de los dos equipos marcó el tercer gol, decidí que mi ablución de plácida soledad había concluido.

Buscando la sombra, fui andando por el paseo marítimo hasta que la zona playera dejó de estar urbanizada. Míseras embarcaciones pesqueras se amarraban a una empalizada que se adentraba varios metros en el mar. Poco a poco había ido recuperando el silencio y el sonido de la vida sencilla rizaba las alas de mi sombrero de paja. En una tienda de ultramarinos, tal y cómo rezaba en el cartel de la entrada, lo cual me hizo recordar ese nombre en las tiendas de mi niñez, compré una cerveza de litro y una bolsa de patatas fritas. El dueño, un tipo de cerrado acento andaluz que lucía una camiseta con el busto del Che Guevara,  me aconsejó un palmeral cercano donde disfrutaría del "vientecillo marino y sombra 'pa jartarse' y meterse el litro y las papas, 'compare' ".

En el palmeral cerré los ojos dejando que el amargor de la cerveza me empapara garganta abajo. Tomé aire para soltarlo hasta que me sintiera vacío. Tenté el paquete de tabaco y, rebuscando el pitillo, sentí una punzada en el lado opuesto al corazón. Titubeante, traté que mi respiración tomara fuerza frente al dolor. Iba ganando la partida. Un poco después, con el cigarrillo sin encender colgado entre los labios, sonreí como un chiflado escrutando la faja oscilante del mar reverberando entre el tamiz de las hojas de las palmeras. La oveja de la portada del libro baló cuando eructé.

MANUEL JESÚS GONZÁLEZ CARRASCO -Madrid-
Publicado en Pontevedra Viva