lunes, 1 de julio de 2019

LA OLA DE FRÍO PROVOCÓ UNA MUERTE, TITULAN LOS DIARIOS


El que murió estaba durmiendo en la calle, sobre unos cartones, cubierto apenas por una frazada que alguien le acercó.

Si se iniciara un expediente judicial sería posible identificar al muerto.

Y citar a declarar a familiares, amigos, conocidos.

Y esos testigos podrían acreditar que el que murió vivía en la calle desde no hace mucho.

Y que antes alquilaba una pieza en una pensión.

Entonces se podría citar a declarar al encargado de la pensión, que atestiguaría que el hombre le dijo que tenía que dejar la pieza porque como ya los vecinos no le pedían changas no tenía cómo pagarla.

Se podría convocar así a esos vecinos y comprobar que uno había dejado de requerir sus servicios porque la fábrica de zapatos donde trabajaba cerró y lo poco que tenía ahorrado lo está usando para comer, así que el revoque de la pared del patio puede esperar. Otra, que tiene un quiosquito en la casa y ya no vende casi nada, y no puede darse el lujo de hacer pintar esa puerta que está toda descascarada. Y la parejita que alquilaba en la otra cuadra y que cada tanto lo llamaban para arreglar una canilla que goteaba, se había tenido que ir a vivir a la casa de los padres de ella porque cerró el bar donde trabajaba de camarera, y lo que saca él pedaleando todo el día con ese disfraz anaranjado y la caja de delivery en la espalda no alcanza.

El juzgado tendría indicios suficientes para citar al dueño de la fábrica de zapatos, al del bar, y rastreando un poco, a los que empleaban a los ex clientes de la vecina del quiosquito, y los tuvieron que echar.

Todos pequeños o medianos empresarios, que declararían que la apertura de las importaciones, el disparate que cuestan las tarifas de los servicios, las delirantes tasas de interés y la caída del consumo los arruinó como nunca antes les había ocurrido.

Entonces sería posible citar a declarar, ya no como testigos, sino como imputados, a los funcionarios que implementaron esas medidas económicas, y a quienes las diseñaron. Es decir, a los autores materiales e intelectuales.

Y juzgarlos.

Y condenarlos por la muerte del hombre que dormía en la calle.

Porque titular que la ola de frío provocó una muerte es lo mismo que afirmar que en el caso de un homicidio con arma de fuego la culpable fue la bala.

William Scholl
Compartido por Ana del Pozo

HE VISTO


He visto en el Telediario que los presidentes de EE. UU y China han llegado a un acuerdo para acordar futuros acuerdos. Por otra parte, el presidente español y los 28 han pasado tres días viviendo mejor que el ex monarca Juan Carlos de Borbón para llegar al acuerdo de «No echarse atrás». No saben qué inventar para que nazcan más niños.

¡Lo tenemos claro!
Sobre todo el tal Trump. No sabe cómo se las traen los chinos.
Ayer tarde estaba yo tomando mi aperitivo en la Venta Andalucía y se asomó un chino. Iba muy bien vestido con su traje de ejecutivo hecho a medida, la cámara Yashica colgando en el pecho y sus ojillos vivos y estirados. Entra en el local y pregunta:
—Peldón, senores, aquí yo podel alojal?
—No señor —respondo yo con mi sonrisa 436, la que uso para hacer mi declaración de la Renta—. Esto es un bar donde sirven tapas gratis a condición de que beba alcohol. Para alojarse hay un hotel aquí cerca: el Hotel Monasterio.
—¡Ah, magfique! ¿Usted podel acompanal? Yo aggladecel bien.
Y allá que me voy con el chino para conducirle al hotel, contando con su propina y la del mismo establecimiento, pues a un mil eurista como yo nunca vienen mal unos eurillos para llegar a final de mes. Cuando entramos en el hermoso edificio y el chino ve a la señorita encargada en Recepción le pregunta:
—¿Es cielto que aquí yo podel alojal?
—¡Por supuesto, señor. Tiene usted 226 habitaciones a su disposición.
— ¿Es segulo que aquí yo podel alojal?
— Sí señor,
Y el chino se inclina sobre el mostrador y dice:
— Agggg…
¡Y arrojó el chocolate con churros que se había tomado en el mercado.
Por eso digo que Donal Trump lo tiene claro con los chinos.

JUAN PAN GARCÍA -Puerto de Santa María-

EXALTANDO TU PUREZA


De mi alma te daré un beso
que lleve dulzura y encanto,
para una entrega sin regreso
y que fluya tu amor y canto,

si quedara, en ti mi ser preso,
sería una afable alegría,
al sentir de ti el embeleso
que me dieras de noche y día.

Será el viento, el sol y la luna
que se gocen de tu belleza,
porque tú eres como ninguna

dando tu amor y tu grandeza,
caerá la brisa de una en una,
sobre ti para su pureza.

Y eres eco de olas
las que llevan tu aroma al viento
como este gustar que yo siento.

Jose Manuel Quintero Rojas

EL PRISIONERO DEL CÁUCASO


¿Qué le deja a una nación,  a esa historia enorme que significa una larga dictadura cuando llega a su fin para el pueblo?

La ingente Rusia ha pasado y sufrido, continuo sufrimiento, tanto, que pese a toda la grandeza de su literatura: Humillados  y ofendidos, Guerra y Paz, Las almas muertas, las pasiones de Puskin…sus historias convertidas en ficciones literarias, no dejan de representar los  retratos más realistas sentidos en la literatura actual. Este es el palpitante recorrido emocional que muestra un emotivo y crítico El Prisionero del Cáucaso, primer relato de los cuatro que contiene esta obra de  Vladimir Makanin. Con una pregunta clave ¿quién es el prisionero de quién”, entre uno de los soldado que ha detenido a un guerrillero, cuando se produce una empatía con el soldado ruso fascinado por la belleza del joven condenado a muerte. Un relato lleno de conmovedora humanidad.

Un antilíder, es el segundo relato donde el protagonista manifiesta su odio por todo aquello que pueda destacar su animadversión  en el aburrido transcurrir de lo cotidiano, manifestando el desajuste de todo un proceso histórico sangriento y represivo. El modelo crudo de la deformación de aquella, hoy histórica tragicomedia,  donde se lucha con todos los elementos posibles para poder sobrevivir. Y una mujer, poco importa que pueda ser hermosa, para que su cuerpo finja amor y gozo con lo que salvar al marido de ser enviado a un campo de trabajo en Siberia. Y el lector se siente impregnado de cierto embarazo conmovedor de las cosas sencilla, cuando se convierten en un arma valiosa entre la miseria del poder que todo lo domina y vigila.

La letra “A” es el tercer relato, narra con un planteamiento, sorprendente y doloroso, la terrible historia en un campo  de trabajos forzados. Un transcurrir el prisionero del tiempo vivido en el que rememora   todas sus etapas, describiendo el vivir diario de ese pasado marcado por el dolor y el sadismo, La descomposición lenta de un Gulag en la Siberia de la permanente  constancia histórica de todas la Rusia. Enorme, conmovedora esa ansia de libertad de los presos, sus miserias que muestran hasta donde llega el sadismo de unas ideas adulteradas hasta el máximo de los desafueros.

“¡Un cuento logrado de amor” es el cuarto relato que cierra el realismo de una obra exquisita, toda ella envuelta en la  pátina del desencanto y desgarro, ese  mal vivir bajo el terror de una dictadura, ciega de  poder en decadencia, el desmoronamiento de toda Revolución inconclusa como bien manifestó Leon Trotski. En poder de un aparato burocrático sin ningún parecido con la soñada “Dictadura del proletariado” Y ese desmoronamiento en el campo de la censura obtusa que expone en el ámbito que corresponde a la actuosidad burocrática de la literatura, son los ejemplos que se suceden nos muestra una pareja cínica r arribista un gran amor que, que protagoniza la historia de “Un cuento logrado de esos  que no se encuentra muy a menudo!… Pero podría salir. Y tiene todas las de salir”

Literatura de elevada calidad, prodigio de cada  relato, cinismo y compasión también y una permanente constancia referencia a los corrosivos tiempos que sobreviven y no se borra  su recuerdo de la Rusia de hoy que representan en estos cuatro relatos. Cuatro variaciones literarias narradas con sentida maestría y dolor. Tragedias de heridas imposibles de cicatrizar  por las que discurre la historia real vivida. Vladimir Makanin (Orsk, Rusia, 1937 – Krasni, 2017) estudió matemáticas y cine antes de publicar, en 1965, Línea recta, su primera novela, con la que inició una brillante carrera literaria con más de treinta títulos. Considerado uno de los grandes maestros de la literatura rusa contemporánea, ha recibido los premios Booker (1993), el Premio Estatal de la Federación de Rusia (1999), el Penne en Italia (2001), y para el conjunto de su obra el Pushkin (1998) y el Premio Europeo de Literatura (2012). Asán, publicada por Acantilado en 2015, le valió el Premio Gran Libro en 2008.

Francisco Vélez Nieto
Publicado en Luz Cultural

UNA AMISTAD / NO BUSCO / NUNCA OLVIDES / DE LA VIDA NO QUIERO MUCHO










Compartido por Arturo Angel De Simonebostero


ESCRIBIR DESDE UN DOMINGO


Escribir desde un domingo en la tarde es abrazarse con la nostalgia, sentir los huesos dominados por el insoportable recelo de saber que la muerte está cosida a nuestra alma, concebir el fuego de un abrazo que nos libere de la culpa de no haber amado a quien debimos, apreciar que el alma envejece… y que el cuerpo no la quiere acompañar. Cifrar desde el recuerdo de un domingo antes del crepúsculo es convertirse en sábado tardío y conocer de pronto que los recuerdos de los pecados no cometidos duelen más, mucho más, que los que si se cometieron… pero es tarde ya para intentar pecar. Librar desde un domingo que se arrastra hacia su noche, es tener el ánimo pensando en lo que se quiso hacer y no se pudo, y el pensamiento doblando con tristeza por lo que se pudo hacer… y no se quiso…

Victor Diaz Goris

QUÉ LINDO / APRECIA TODAS TUS RELACIONES


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Compartido por María Isabel Ragout