martes, 29 de enero de 2019

EN LA PLAYA DE MIS RECUERDOS


En la playa de mis recuerdos...
Dónde te conocí un día,
Yo jugueteaba entre las olas y tú apareciste entre la brisa con esa linda y franca sonrisa,
Me sonreíste con tus ojos avispados,
Yo me sonrojé como un helado de cereza,
Seguiste tu camino volteando de vez en cuando,
Yo seguí muy alegre chapoteando en la orilla de la playa,

¿No sé si fue casualidad o ya me estabas esperando?
Yo sí regresé para ver si te veía de nuevo, Al verte mi corazón se aceleró y dio un brinco al palpitar de emoción y alegría,
Tu mirada penetró en la mía,
Vi tu bella blanca sonrisa de marfil dibujarse al verme de nuevo por ahí,
Me preguntaste qué hacía y cómo me llamaba,
Jugueteando te dije: ¡Mar y sol!
Tú me contestaste entonces yo me llamo: ¡Mar y río!
¡Nos soltamos a reír los dos!
Ése fue el comienzo de nuestro gran idilio,
Me amaste como nadie me había amado,
Me entregaste el corazón entero,
Tus dulces besos y tiernas caricias eran parte de mi vida,
Yo me entregué a ti como siempre había soñado,
Correspondí a todas tus ardientes y fogosas caricias,
Eramos muy felices los dos al correspondernos a este bello sentimiento,
Salimos a pasear en alta mar en un velero... emocionados no nos percatamos del tiempo ni de las nubes grises,
El huracán llegó inesperado hundiendo nuestra pequeña embarcación,
Me pusiste el salvavidas que flotaba,
Yo me aferraba a ti mientras el fuerte viento y las altas olas enfurecidas nos separaban,
Con llanto y gritos aterrados entre la picada marea te perdí,
¡Ya nunca más volví a saber de ti!
El mar te había traído a mí... y el muy traicionero te separó dejándome sin ti.
Aquí te espero y vengo cada día a llorar mis lágrimas saladas para que sepa el mar maldito de que yo no te perdí.
Que te llevo aquí en mi pecho muy pero muy dentro de mí.
Que mis lágrimas saladas se confunden con las olas y te acarician dónde estés.

Martha Reyes -Estados Unidos-

LA VIDA ME HA ENSEÑADO


La imagen puede contener: una o varias personas, océano, texto y agua

Compartido por Fini Martínez

DOS SONRISAS


Dos sonrisas
una mirada furtiva
el silencio de la complicidad
conjuro de amores.

Dos rosas
la flor más hermosa
semillas de felicidad
alquimia de sabores.

Dudando de mi existencia
vacío calmado por tu esencia
entre un mar de bondad.

Zozobra de recurrentes dudas
ante la química de tu compañía
camino de mi felicidad.

Francisco Javier Díaz Aguilera.

lunes, 28 de enero de 2019

EN ERUPCIÓN


He entrado en erupción.
Una lava ardiente escapa
por mi boca y quema el papel.
He dejado unas huellas
de cenizas entre las rosas.

Acercarse a mí es peligroso
porque la lava sigue fluyendo.
Si te toca, te quema,
te destruye, te devuelve
a tu estado primitivo.

No sé cuando acabará
este deslavar continuo
que lentamente me abrasa.

Además ni la lluvia viene
a socorrerme porque mancharse
rehúsa del gris de la ceniza.

Desolación a mi alrededor.
La lava destruye vorazmente.
Ni yo me siento a salvo.
Espero sobrevivir pero no lo tengo
nada, nada, claro.

La lava también a mí
acabará quemándome.

JOSÉ LUIS RUBIO

BUENO, SI DE VERDAD


Bueno, si de verdad
quieres una confesión,
ahí va:
he tenido treinta y seis amantes.
Bien, sí. Tienes razón…
son demasiados.
Hubiese bastado con treinta y cinco.
Pero, cariño, el treinta y seis
eres tú.

Eeva Kilpi -Finlandia-

OLVIDADO


Se dibuja en el arrugado espejo un paisaje,
en trémulas trazas de colores disipados,
con estruendosos ruidos de vientos acolchados,
sobre las copas de los árboles y el ramaje,

una vereda conduce la mirada abrupta
hacia las blancas montañas de quebrada roca,
do abundan el solitario frío y la derrota
de las morales de sangre y acusada corrupta,

el sol muere tras las nubes de feroz tormenta,
y la luna carece de imprecisa presencia
no se miran destellos ni brillos en la ausencia
ni de manantiales ni una lágrima sangrienta,

detrás de las brumas de ese cielo apagado,
se percibe la figura sombría entre las sombras
de un alguien difuso caminando entre zozobras
del que sólo se puede distinguir el costado,

sobre una florecida alfombra de verde campo
resiste de pie la figura del que imagina
perdido y desorientado en su propia rutina
acaecida la muerte de un tiempo ingrato.

Quiere escudriñar en la acuarela del espejo,
intentando recorrer cada rincón y entender
la significación de los ocres y emprender
un viaje hasta el interior de su corazón viejo,

cansados los ojos vidriosos tras la cortina,
no alcanza a recordar el camino que le trajo,
ni con quién recorrió el abyecto resquebrajo
un retiro perenne tras la vieja retina,

apenas alcanza oír al jilguero en la ventana,
siquiera es consciente del frío del hogar,
abstraído en la figura del espejo al soñar,
no acuerda atender su hambre, ni al agua en la mañana,

una andrajosa túnica cubre su costal,
tras la puerta del hogar, se esconde un mundo cruel,
lo dejo abandonado a su suerte en el pincel
de aquel retrato que no puede soportar,

se dibuja en él, todo lo que logra recordar
ni sol ni luna, ni alegrías, ni tan sólo él,
difuso, confundido en paredes de papel,
muere en el alma sin que él lo sepa, sin amar.

Angel L. Alonso

HOY HE VISTO LLORAR A CRISTO


Ha comenzado un nuevo día
y lleno de esperanzas
voy a hablar con Dios,
mas al llegar a la casa Santa
veo con tristeza las cosas del mundo,
la humanidad cayendo vertiginosamente
y arrojando por el suelo
la sublime escala de valores,
lleno de tristeza alcé los ojos
hacia el interior mismo de mi alma,
tratando de encontrar la sinrazón
porque hoy he visto llorar a Cristo.

Pasó un instante luego desde aquel entonces,
cuando vi gruesos torrentes de plasma
que cubrían la tierra,
y todo porque la gente
sólo piensa en diversión,
¿Y dónde está la moral?.
-por los suelos-
porque si de moral se trata
es muy difícil encontrarla
en este mundo corrupto,
por eso es que hoy,
he visto llorar a Cristo.

Al preguntarle así:
“¿Señor, porque estás triste y lloras?”
siento dentro de mí
una sensación jamás experimentada,
una tristeza profunda
que cala hasta el fondo de mi alma,
porque hoy, he visto llorar a Cristo.

Hoy he visto llorar a Cristo
por los errores de la humanidad indolente
que a cada instante entra al limbo
versátil e incoherente
envenenándose el interior mismo
del alma –si es que la tienen-
con la negatividad de los ideales
de ambición,
sin importarles a costa de que,
aunque para lograrlo, tenga que vender
hasta su propia carne,
por todo eso y por mucho más
hoy he visto llorar a Cristo.

Como figuras fantasmales
se desplazan silenciosos
sedientos de poder por el orbe entero,
los enemigos de la paz
en espera incansable y sediciosa
de poder sembrar el terror entre los hombres,
con sus crímenes sin sabor a gloria,
haciendo alarde de sus tentáculos
sin creer en la inocencia pura
de un niño que llora
suplicando clemencia en su inocencia,
inocencia que más tarde es ultrajada
por las aberraciones de la vida
y las inclemencias del tiempo
que hoy hacen llorar a Cristo,
y hacen llorar mi alma
sin comprender siquiera
porque escribo estas líneas,
sin saber porque estoy vivo
o acaso estoy muerto,
porque hoy, he visto llorar a Cristo.

Y grito como loco, y sólo
a lo lejos, el eco de mi voz
cual murmullo de reflejos inseguros
que llegan de la nada me responden:
“CRISTO LLORA POR TI HERMANO,
POR TODOS LOS HOMBRES
Y POR AQUELLOS NIÑOS INOCENTES
QUE MAÑANA POR JUGUETE
ESTRECHARÁN ENTRE SUS PECHOS
UN FUSIL,
Y TÚ SIN PODER HACER NADA”;
luego un silencio sepulcral
que estremece mi ser,
me retiro siempre con esta idea:
HOY HE VISTO LLORAR A CRISTO.

Hoy he visto llorar a Cristo
por el amor que sus ovejas no profesan,
hermanos,
luchemos para tratar de cambiar el mundo,
para que no se practiquen mas aberraciones,
para que no haya guerras
ni abortos, ni crímenes, ni muertes,
porque hoy, he visto llorar Cristo.

Doménico Galluccio Guisa -Perú-