jueves, 1 de febrero de 2018

FRESAS


Un manuscrito inédito de Joseph Roth, Fresas, editado por Ediciones Acantilado
Joseph Roth pertenece a esa y perenne galería de escritores entre la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa. Con Fresas juega la ficción entre personajes y realidad histórica, la nostalgia.

La editorial Acantilado puede presumir, sin necesidad de elogios gratuitos, ser la editora en español de la obra del siempre deslumbrante narrador Joseph Roth (Brody 1894- París 199), autor cuyo descubrimiento se lo debo a mi mujer, cuando a principios de los años sesenta allá por la patria chica de Goethe, fue mi primera lectura en alemán –con diccionario al lado- de su novela Hotel Saboy, una de las más populares de su importante cosecha. Ha llovido durante todos estos años en los que he seguido, siempre entusiasmado, la lectura y relectura de este escritor judío de Galtsia, exiliado ante el engorde fanático del nacionalsocialismo, por lo que se sintió obligado a huir, mientras advertía con sus crónicas sobre el barbarismo que se venía encima. Decidió trasladarse a París como nómada cargado de nostalgia, manantial de su tierna y jugosa literatura. No recuerdo si con aguacero como César Vallejo, lo cierto y triste es que falleció víctima del alcohol y el desencanto saboreado en demasía  a los cuarenta y cinco años.

Su actualidad como escritor nos llega de nuevo al editar Acantilado una narración breve con el título de Fresas. Borradores inconclusos de ese tipo que suelen quedarse en el cajón de la mesa de escritores fallecidos siempre los miro con recelo, pues lo mismo puede ser un rico hallazgo, que modesta escritura que la editorial de turno edita con cálculos meramente comerciales. En el caso de Roth, posiblemente encontrado entre el  ligero equipaje de su maleta, de hotel en hotel, de calle en calle por aquel París de sus desencantos y recuerdos de personajes y paisajes inolvidables. Y aunque soy de estos que duda siempre de estas hallazgos pasados los años que las editoriales, pensando más en su venta que en la calidad de su  contenido suelen publicar. Pues bien nos recuerda el autor de La marcha Radetzky, esa gran novela convertida en un clásico de la literatura universal: "Yo no escribo lo que se llaman comentarios ingeniosos. Yo dibujo las facciones (irregulares) de la época... Soy un periodista, no un reportero, soy un escritor, no un fabricante de editoriales”.

Sin embargo con mi siempre leído Joseph Roth me ha faltado tiempo para tener abierto este manuscrito de texto breve e inconcluso de Fresas. Dulces recuerdos, tiernos, entre la magia del bosque cogiendo fresas, pandilla alegre desde París recordada – pasión de lector fiel-  siempre atento frente a tanta banalidad de gato por liebre. En esta obra la transparencia de estilo está patente, los personajes hablan y sienten como en sus mejores novelas, su prosa recordando a Brody su ciudad natal allá en Galitzia, Austria-Hungría, donde Roth nació en 1894, pequeña ciudad rodeada de campos de lúpulo, donde acudían los compradores todos los años. Y nos cuenta nuestro autor que en aquella zona: “Vivían unas diez mil personas. De ellas, tres mil estaban locas, aunque no suponían ningún peligro público. Una suave demencia las envolvía como una nube dorada”

Joseph Roth pertenece a esa estimada y perenne galería de escritores que viene abriéndose paso ferozmente, advirtiendo la barbarie, el terror imponiendo un nuevo orden político de dudosa moral fascista. Augurios expuestos en sus acrónicas publicadas como  como severos y fundamentados avisos de la gran tragedia. Todo se fue desgranando, todo, menos su obra.

​FRANCISCO VÉLEZ NIETO
Publicado en MUNDIARIO.

CABALGA LA NOCHE


La imagen puede contener: noche, texto y agua

INSPIRACIÓN


"Sabe si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada"
Gustavo Adolfo Bécquer.

Insólito y callado pasa el tiempo,
en cuerpos donde todo se percibe;
cabello rosa, o blanco que suscribe,
en partitura azul sin contratiempo.

La cana se desgrana en pasatiempo
liando a la razón que lo prescribe,
y duerme en paraíso que lo inscribe
buscando la verdad de su entretiempo.

Pero hay una verdad irrefutable,
la frente con el niño está aliada
sin tiempo en el reloj, imperturbable.

Atisba cielo y tierra en posesión
y en verso cuenta al mundo su alborada...
¡Bendita seas siempre, inspiración!.

Carmen Azparren Caballero

ME HAS INSPIRADO UN POEMA


Me has inspirado un poema
para hablarte de mi amor,
encuentro en ti dulce flor
la respuesta a mi dilema,
serás mi más bella gema,
luna nueva de mi cielo,
fulgente sol de mi anhelo
esperanza de mi vida
para emprender la partida
en un viaje sin frontera
de nuestro idílico vuelo.

Un universo te espera
con ilusiones y sueños.
Tú y yo los únicos dueños
de la nueva primavera.
Estaremos dondequiera
disfrutando nuestra historia,
encontraremos la gloria,
lo presiento con el alma,
Pues tu mirada me calma.
¡Tu guiño me da victoria!

Quiero que me ames, mi amor,
con tu espíritu y tu carne
y que en otra vida encarne
siendo mi hermoso candor
seguiré siendo el autor
de tus dulces melodías,
las más bellas sinfonías
orquestadas con pasión,
siendo fiel a la misión
hasta el final de los días.

MAURICIO MAHECHA CADENA -Colombia-

LA ROSA DE LOS VIENTOS SIEMPRE SEÑALANDO EL NORTE FRÍO


Estas arenas milenarias que reflejan sin descanso
la luz cegadora del sol, desafían el verdor insultante
de los naranjos de las huertas del Nilo;
que hace que nos sintamos más cerca de los muertos
asqueados de las pirámides de Tutankamon.

El norte es algo más sagrado que un punto en el espacio,
y la rosa de los vientos no sé porque diantres
no me señala el sur cálido, sino siempre el frío norte...

El norte es sólo un río para las falúas nubias,
por donde Cleopatra siempre esperaba a Marco Antonio...
Yo siempre quise bañarme en las aguas milenarias del Nilo;
y cuando ya casi creí tenerlo al alcance de mi mano,
trinó una alondra por los ahitises
y todo el tinglado que tenía ya casi hilvanado ..
con un estrepitoso plan cibernético se vino a bajo.

Así que me decidí a buscar un agradable descanso a la sombra
de un cocotero donde descansar mi ya muy sufridos huesos,
y dormir sin miedo bajo este azul cielo;
con la rosa de los vientos de frente
para no perder el horizonte.

Si no vuelvo, no preguntéis por mí, mi calle
ya no está en los mapas... no tengo número ni pueblo...
Si alguna vez vuelvo a los orígenes de mi historia;
tal vez sea en ese cajón donde nos ponemos tan serios...

RAFAEL CHACÓN MARTEL 

ANTES MIREMOS CON EL CORAZÓN "ESTAS CARAS"


Cuando lanzan el arroz sobre la húmeda tierra
con la esperanza puesta en el cielo;
de que se multipliquen para su sustento,
cuando el noble trigo endurece sus rectas caderas
y levanta sus insignificantes ojos al espacio
pidiendo agua y sol... su tan deseada primavera
y los hombres y mujeres del campo
en la enramada donde se enlazan
con sus manos cruzadas para pedirle
al todo poderoso que toque la tierra
con su infinita bondad
y la haga que "para".
Esta gente insignificante
que alimentarán a casi toda la humanidad...
aun hasta los poderosos de la ciudad:
aunque ellos de esto nunca saben nada.
Yo no soy hermano del utensilio de palo...
mejor prefiero la humilde cuchara
y no discrimino a ninguno: -aunque vivan en la ciudad-
Pero a la hora del reparto: pido seamos equitativos
y miremos con el corazón "Estas caras".

RAFAEL CHACÓN MARTEL

PARA ENZALZARTE TRAIGO MI ARPA DE POETA


Sembré de azucenas tu jardín,
para que tus ojos de belleza se estaciarán,
puse mi corazón ensangrentado, sobre el blanco de tu almohada,
para que lo besarán tus labios
y sus heridas curarán...

Busque nidos de golondrinas y mariposas haladas,
para arrancar tu tristeza
y que se consuele tu alma...

Y cuando esas tardes solitarias y frías,
sientas como mi corazón muy triste, te desea y te reclama,
te mandaré mis suspiros con el viento,
adornados con nardos blancos y dulces poesías,
para que me los devuelvas cargados con tu amor y con tus besos...

Y que el destino se apropie de mis palabras en tus labios...
bañando tus penas con mis besos...
y sellemos con pasión un juramento,
que quede tatuado con nuestra sangre
y escrito con letras de oro, puesto sobre el firmamento...

Y aún si con esto no te vasta, para saber como te quiero...
te traigo para tu cabeza, una corona y un anillo para tu dedo...
y para enzalzarte mi arpa de poeta
y para endulzar tus labios, te llenare de besos...

RAFAEL CHACÓN MARTEL