miércoles, 1 de marzo de 2017

AHORA QUE ESTAMOS EN VERANO


En Once
ella busca vestidos
En Once se estiran las estrías del sueño.
En Once Iron Man reparte volantes: Dentista económico. Ortodoncia accesible.
Conocerlo, no sé por qué, me tranquiliza.
Compro un jugo de naranja en la vereda.
Tomamos el jugo bajo una sombrilla.
Miro la basura: moscas moscas guaymallen moscas.
Ella me dice: No entiendo a la gente que dice me iría a vivir al campo.
Hoy
en Once
compró un vestido
y me regaló un exprimidor
para que prepare
jugo de naranja
ahora que estamos en verano.

RUBÉN GUERRERO -Argentina-
Publicado en Gaceta Virtual 120

DONDE ESCAPA LA TERNURA


El puerto asoma por las ventanas del departamento
Ella toma al primero por los pies
lo azota contra el piso
pedacitos de cráneo se incrustan
en la materia blanda
y en aquel probable horizonte

El segundo tiene la misma suerte
la sangre de los hermanos
unida en la duela
entre sus ranuras

Y ya en silencio
piensa mejor puede oírse
sin el lloriquear de los niños
sus tres y dos años
han sido suficientes
y no hay que dejar los rastros.

El puerto en esa calma.

Después de un mes el olvido insoportable
se fracturó
y otra semana La espera
para que alguien reclame en la morgue
los cuerpecitos en partes.

El viento no recuerda sus nombres
ni las noches de horror y tormentas eléctricas

Sin importarle a nadie
sus huellas en este mundo
quedaron sembradas en dos macetas
donde los enterró mamá
aquella mañana de astillas.

Lo difícil de ser bebés
sin poder conquistar

el corazón imposible de una mujer
que se busca en otra parte
Ahí
donde escapa la ternura.

Larissa Calderón -México-
Publicado en Periódico de poesía 96

POSTAL


Una boca es sólo eso
hasta que te abre en dos
y habita la tormenta que eres
entonces, tiemblas
en una boca cabe toda la lluvia.

Gabriela Rosas -Venezuela-
Publicado en La Náusea

TOPACIO


la mujer de ayer no dice
descansa formas en el balcón
gorriones mendrugos abalorios
la luz supera

en el anverso cicatrices

                                                                         hay -piensa-
                   un gato atropellando la madrugada

Del poemario "Piedritas" de Silvia Pastrana -Argentina-
Publicado en el blog erlescribidor

ME VOY CONTIGO.


Vuelo, muero,
me separo y me detengo.
Me voy al Infinito,
me largo contigo,
no como alma perdida
sino como luz encendida
en medio de tu Universo.
Los dos seremos
agua de luna,
calor de Marte
y falsa caricatura
de un desastre eterno,
porque lo cierto
es que nos queremos.
Me marcho pero
solamente si es contigo.

Aurora Consuelo Rodríguez (Concha de Negreira)
Publicado en la revista Aldaba 32

EL GATO ROBOT Y LA NIÑA DE LOS OJOS TRISTES


El felino se puso alerta. La presión atmosférica indicada por el barómetro holográfico era de 600 hectopascales.
Esto no era precisamente bueno, así que emprendió el camino a casa con celeridad, era imperativo comunicarle a su compañera que una depresión tropical de alto impacto térmico se aproximaba.
Trepó con destreza sobre el alambrado de titanio y esquivó hábilmente las baterías solares que
proporcionaban energía a los drones de siembra.
Apenas entrar a la desvencijada casa de placas de acero lo recibió una caricia. Su leal compañera, la niña de la mirada de triste, le sonreía con una de sus clásicas muecas.
El gato se dejó sobar el brillante lomo de tungsteno y luego emitió un curioso e incesante pitido de gran parecido a un ronroneo.
La pequeña se llevó las manos a las mejillas para indicar sorpresa, y sin expresar palabra alguna se dirigió hacia el umbral de la vivienda.
Parpadeó dos veces y entonces los drones de siembra abandonaron sus labores en el campo de habichuelas para retornar a sus hangares. Luego se sobó la nariz con la mano izquierda, y del centro del invernadero surgió una enorme turbina que apuntó directo a los cielos.
Un estruendo espantoso inundó el lugar, provocando que el felino metálico saltara a los brazos de la
pequeña. Las nubes negras se aproximaban a la granja con rapidez, así que la curiosa pareja penetró sin  chistar en su hogar y tomó un lugar frente a la chimenea solar. Se acurrucaron bajo una manta eléctrica y miraron a través de la ventana con esperanza.
Al fin, después de tantos meses, la lluvia ácida que tanto necesitaban por fin se presentaba.

J. Daniel Abrego (México)
Publicado en la revista digital Minatura 154

EXISTENCIAL


Asediado por fantasías ciertas,
invoco a los dioses de la impaciencia,
de ajados torsos desnudos
y en los que no creo,
y les imploro
para que de un mal viento,
transformen la congoja de los días
y del sinsentido,
en el respirar cadencioso
de la calma, del amor y de la rutina.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-