viernes, 28 de noviembre de 2014
EL HOMBRE ETERNO
Cuando era aún un chaval, a Matías Morente le diagnosticaron una curiosa fobia: odiaba todo lo relacionado con la muerte: desde los cementerios hasta las sucursales de las funerarias.
Con los años su trastorno empeoró, a pesar de estar bajo continuo tratamiento con multitud de psicólogos, e incluso tratado con medicamentos que pretendían calmar sus angustias cada vez que veía un coche fúnebre, o acontecía un fallecimiento en su entorno más cercano. Llegó a ser considerado por la medicina un caso único por ser tan extremo, y fue estudiado en miles de tratados y tesis doctorales.
Matías terminó acostumbrándose a su situación, e intentó llevar una vida normal dentro de la anormalidad que suponía no querer –ni poder- enfrentarse con la muerte.
Eso sucedió hace ahora mil quinientos años. Matías Morente sigue vivo, aunque envejecido en un extremo inimaginable… Y no ha fallecido porque es tanto su terror a la muerte que su cuerpo y su mente la rechazan cada vez que se presenta. O eso, al menos, es lo que dicen los médicos que lo asisten.
Francisco Segovia -Granada-
Publicado en el periódico irreverentes
jueves, 27 de noviembre de 2014
SAN SEBASTIÁN
Bella eres San Sebastián
y cuando el sol luce
aún eres más bella
porque todos tus encantos brillan
con más intensidad a los ojos
de visitantes inquietos y nerviosos.
La Concha cuando el sol brilla
se llena da vida y respira
a pleno pulmón el aire
que llega limpio desde el Igueldo.
La bella San Sebastián
es el punto de encuentro
entre el Cantábrico y el Urumea
donde saltan chispas mágicas
que no queman sino que mojan.
Eres apetitosa San Sebastián
en tus bares llenos de pinchos
que el viajero saborea feliz
en la barra, en la mesa.
Eres hermosa San Sebastián
y yo he podido contemplar
tu belleza aunque haya sido
con una ligera mirada.
JOSÉ LUIS RUBIO
AGALLAS (3ª PARTE)
Aquella vieja amargada que durante años había estado disfrutando con mi sufrimiento debía experimentar por ella misma lo que de verdad había sentido yo. Me muevo en total silencio por la casa, es como si hubiese estado allí con los ojos cerrados desde siempre. La muy estúpida tiene la habitación más lejana de las del resto para “no ser molestada”. Llevo meses entrenando mis muñecas para ser milimétricamente precisa, en apenas dos segundos me planto frente a ella, que ronca como una mula. Apenas tardo un minuto en atarla, y eso que cocea la muy bruja. La última parte me resulta más divertida, el amordazarla es algo que he soñado miles de veces… cada vez que ella me lo ha hecho a mí para que no se escuchase mi dolor mientras me destrozaban la vida a ostias. Su mirada sigue siendo desafiante, pero para mí tan solo es una piel arrugada que lleva demasiados años viva, debe ser la maldad pura la que la mantiene en pie, seguro.
- Siento romper tu celebración interna por mi “muerte”- le susurro- pero tienes a unos hijos tan imbéciles que ni siquiera eso lo saben hacer bien. He vuelto de la tumba que tú misma mandaste cavar para que ocupes mi lugar.
Le abro el estómago de arriba abajo, la sangre emana abundantemente. En su cara se refleja el dolor y lo que es mejor, la impotencia… exactamente la misma que he sentido yo mil veces tras una paliza. Me siento frente a ella y espero. Sus ojos se van apagando, y el miedo que antes sentía se transforma en una extraña paz. Me vienen a la cabeza mil frases de políticos, de actores, de miles de personas que venden demagogia barata sobre la violencia de género y después te dejan sola, sin nada, con los moratones que has arrastrado durante años. Su vida se apaga, y la considero una afortunada, cuantas veces había yo deseado eso mismo y nunca se había hecho realidad. Con sus últimos jadeos llenos de muerte, salgo de la habitación para que muera sola. Ahora me toca otro objetivo, y sin duda, iré a por él… (…)
ANNA LAFONT
Selecciondo por Martín Molina García
VERGEL SUBLIME
Yo cantare a mi pueblo
La cuna humilde donde nací
Siempre mirando a ese cielo
Que cubre a Cidra en mi país.
Cidra! Mi pueblo querido
Dejadme que te cante así
Porque tu guardas el nido
Donde se esconde el coquí.
Cidra! El alma de Puerto Rico
Vergel sublime de primavera
Jardín de montes y picos
Donde vive la paloma sabanera.
Quiero volver a tus montes
Y admirar tus veredas
A tus valles, a tu lago y a tu sol
Y perderme de gozo en tus praderas.
MARCELO SANTIAGO COTTO
EN LAS MAÑANAS
En las mañanas.
Desprenderse.
Lo otro. El otro.
Síndrome en las mañanas
que,
más allá de los cuadrúpedos,
indican el tirón.
Cotidiano antojo.
Marca lo que deja
huellas,
jornadas.
De agradecer
son
las revelaciones,
cada vez más insólitas,
de los lunes,
en periódicos amarillentos,
que al alba
esperan,
y
siguen siendo,
noticias.
Juan Francisco González-Díaz
DESESPERO
Me desespera tu
ausencia.
El que no estés
conmigo...
Me desespero
en tus letras
que no me des
lo que pido...
Tengo ansias
de tus versos
de que me hables
al oído
de que ese libro
de alianza
sea por siempre
escrito...
Me desespera llorar
Mirar al viento
cohibido
Llorarle al alba
mi andar
y caminar sin
destino...
Me desespera
que llores
por tus años
que se han ido
Por tu pena de
no dar
lo que quisieras
prohibido...
¡Me desesperas!
¡No andes!
Corre a mis versos
fluidos
Los que te hablan
de amor
y te devuelven
sentido...
No me temas
Soy tu flor
Soy tu pájaro
perdido...
Tu río que fluye
luz
tu descanso...
De ser mi
destino...
CARMEN CONCEPCIÓN
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
