sábado, 1 de febrero de 2014

LA BELLA ESPERANZA...


Veo pasar las nubes silenciosas y en ellas te adivino,
cuando me acaricia la brisa caribeña pienso en tus suaves cabellos,
si me moja la lluvia, tus labios imagino
y por ti son mis pensamientos dulcemente bellos.

Reconozco tu risa fresca entre las risas,
porque adoro tu belleza y tu encanto
entre la gente dominguera y sin prisa,
destaca tu belleza y mi emoción por amarte tanto.

En las mañanas caribeñas un aura te rodea misteriosa,
llena mis ojos de luz por haberte visto
es la belleza de una hermosa rosa,
que me da el placer de que te amo porque existo.

Los dos sabemos que ha de llegar el día
en que la luz divina ilumine el lugar donde vivimos,
y todo entre nosotros será paz y armonía,
seremos felices como siempre fuimos.

Tú serás feliz cuando al oído te cante
y serás una bella alondra en tu vuelo,
yo me posaré en tu alero como alondro amante
y escribiré versos de amor sobre tu vuelo.

Al mirar a nuestros hijos y nuestros nietos en el presente
se llenarán nuestros corazones de esperanzas verdes
una luz celestial iluminará tu mente
que será la mas hermosa que en tu vida recuerdes....!

Rafael Chacón Martel -República Dominicana-

FUE EL SIGNO DE LA NOCHE


Fue el signo de la noche:
una feliz pereza inalterable
que colgaba ajena del almanaque.
Un brindis espontáneo, sin razón,
y un elocuente silencio
enroscado en un obstinado deseo.
Bailamos en el quicio de la barandilla,
forajidos entre el bien y el mal,
mientras el esperpento del vértigo
se retorcía aburrido en el fondo.
Encelados en la noche, sin duda eternos,
redimidos de todas luces.

MANUEL JESÚS GONZÁLEZ CARRASCO -Madrid-

MI PAZ LA ENCONTRÉ CONTIGO


Supe que mi cuerpo era como un arca
Un arca de carne y hueso
Un arca fértil
Y la convertí en la cuna de mis deseos

Quise que fuera refugio de otras carnes
Carnes de nuestras carnes,amor mio!
En ella crecieron fuertes hombres batalleros
En ella crecieron damas de corte
Hombres de arte y mujeres saludables

Nunca fui alguien importante
Nazca de mí alguien que lo sea
Nazca de mí quien lleve el mundo adelante!
Nazca de mí un hombre de fe
Un hombre de letras
Una mujer de gran carisma
Un hombre que la poesía de la vida respeta

Cuando mi cuerpo ceda
Cuando el cansancio en mí se hospede
Cuando mis hijos sean independientes
Haz que eso suceda!
Dame la paz de quien me cuida
Deja que sea madre de por vida
Deja que uno de ellos cierre mis ojos
Y que yo me sienta protegida…

¿Cuántos hijos debería haberte dado?
¿Cuántos hijos deberíamos haber engendrado?
Dejémosles libres, amor mío!
Fueron sueños que tuvimos en un pasado…

MANOLI SAN MIGUEL HERRERA

HUELLAS…


Como tarima, cuerpo castrado,
huellas en mi piel, marcas del camino,
bloqueos de desencuentros diarios
acechan incansables y porfían.

El equilibrio es inconsciente,
alambre de acero y tenso,
puente sobre aguas estancas
como la vida por momentos…

Extremos afilados y punzantes,
rutilantes, de un brillo intenso,
a veces, ciega y el norte se pierde,
túnel sin fin, precipicio caótico.

Como tarima movible
plataforma de lanzamiento…
es cuestión de dejar atrás los recuerdos,
armarse de coraje y saltar al vacío…

…Dejarse caer a la vida, sin ningún miedo…

LOLA WIZNER

ESTAS PÁGINAS QUE ESCRIBO


Estas páginas que escribo
pesan poco en la balanza
contra tanto horror y odio
que nos roba la esperanza.

Cuántos desastres veremos
antes de poder ser libres,
cuántos horrores vividos
sin esperanzas posibles,

cuántos amigos han muerto,
sin ver al fin la alegría
de poder morir contento
porque en esta patria mía

la democracia es posible
cuánto dolor, qué tortura
saber que grandes ladrones
vestidos con compostura

hacen y deshacen normas
guiados por la codicia
y don dinero gobierna
llevado por la avaricia.

Cómo me duele a mi el alma
de ver tanto sufrimiento
de los pobres de mi patria
y el capital... tan contento.

Intento yo conjurar,
por medio de estas letrillas,
que seguro no leerán
esos cobardes del mal.

Quizás ni los aludidos
despertaran de su pasmo
al leer sin reflexionar
todo cuanto aquí le plasmo.

Hasta Dios parece estar
indiferente a los males
que crean a los humanos,
hoy, los grandes capitales.

Pedro Jesús Cortés Zafra -Málaga-

ESCRIBIR


Estaba el otro día contándole a un amigo
que yo empecé a escribir muchas novelas,
todas ellas en folios de tamaño grande.

No acabé ninguna nunca porque no supe
aprovechar el tiempo porque me dijeron
que la vida pasa y luego seremos nada.

Eso le dije a mi amigo y sabía que era
una tontería más como otra cualquiera.
Luego pensé que en ciertos momentos,

de la vida en los que no hay que pensar,
ni vivir, ni regodearnos en las quejidos,
ni en las quejas para solo centrarnos,

centrarnos en escribir y escribir novelas,
poesías, artículos, teatro, libelos, trozos
de papel, discursos, memorias, diarios,

cartas, noticieros, boletines, periódicos,
gacetas, artículos, hojas de todo tamaño,
fábulas, leyendas, autobiografías,

reminiscencias, ensoñaciones, dudas, aire
amor, peligros, subsistencias, sutileza,
escribir la vida para vivir la intensidad.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

LOS DÍAS ETERNOS


Cuando era pequeño los días eran eternos, y las noches, un breve paréntesis entre aventuras. Las batallas más importantes se desarrollaban entre botones y canicas, y el almuerzo y la cena eran paradas obligatorias en las largas y divertidas historias que el chaval iba inventando sobre la marcha. Tenía un espíritu abierto, como sólo la infancia puede poseer, mil pasiones inocentes y un millón de historias que crear.

Cada rincón tenía su misterio, y cada muro alto ocultaba tras de sí enigmas para resolver. Cada ventana alta llamaba a la curiosidad, y cada callejón oscuro invitaba a la aventura. No había otra preocupación que encontrar al compañero de travesuras.

El viento azotaba los cabellos, y la tierra se entremetía entre los dedos de unos pies casi descalzos. Sol y sombra, tapias blancas, risas y carreras. No recuerdo el reflejo del niño en el espejo, pero no importa, lo imagino con toda claridad con esos ojos negros, el pelo ensortijado y la eterna sonrisa entre crédula y risueña.

Han pasado los años, y el niño permanece aún vivo en la memoria. Tan vivo que, muchas veces, no sé si el de ahora es el personaje real o sólo una invención más de un crío sureño de mil pasiones inocentes y un millón de historias para contar.

Francisco J. Segovia -Granada-