viernes, 1 de junio de 2012

PATAGONIA SOY


Patagonia, soy distancia,
nevazón y pedregal.
El pecho blanco del ñanco
suerte tal vez me dará.
Patagonia, soy silencio
del coirón y chacayal.
El viento se hace cenizas
bajando del salitral.
Patagonia, soy michay,
cumbres, menuco, escorial:
un cerro más otro cerro
¿destino, dónde estarás?
Patagonia, soy vertiente
de agua pura, manantial;
picada abierta en la estepa,
sol ardido y arenal.
Patagonia, soy basalto,
mallín, guanaco y guadal.
De piedra son mis silencios
y de pircas mi soledad.
Patagonia, soy gaviotas,
señoras del litoral.
Rastrillada de las lanzas
¿mi tierra cómo olvidar?
En el Sur busco mi Norte,
su impronta prendida está.
Patagonia soy, meseta,
bajos, cerro y salitral.

 (Poema incluido en el volumen Raíces de Piquillin) de JORGE CASTAÑEDA -Argentina-

“VACÍO”

Tantas ilusiones de hojalata
bebidas en el desorden
para equivocar los deseos.
Medias verdades de cristal
en un cuenco de barro,
las dos caras de una moneda
caminaron hacia el horizonte
en la hebilla de las sandalias.
Viciadas costumbres
transcurrieron en los soles
sin templar los años,
buscando mi rostro
en todos los paisajes
se me adelantó el tiempo.
Hoy con más desconcierto
miro dentro de mis manos,
vuelvo a equivocar los deseos.

Fco. Miguel López Jiménez -España-
Publicado en la revista Oriflama 16

POEMA PARA EL PADRE

Y fue entonces
que con la lengua muerta y fría en la boca
cantó la canción que le dejaron cantar
en este mundo de jardines obscenos y de sombras
que venían a deshora a recordarle
cantos de su tiempo de muchacho
en el que no podía cantar la canción que quería cantar
la canción que le dejaron cantar
sino a través de sus ojos azules ausentes
de su boca ausente
de su voz ausente.
Entonces, desde la torre más alta de la ausencia
su canto resonó en la opacidad de lo ocultado
en la extensión silenciosa
llena de oquedades movedizas como las palabras que escribo.

ALEJANDRA PIZARNIK (1936 - 1972) Argentina

Publicado en la revista La Urraka

 

 

LA PRIMAVERA

La primavera es corta,

¿quieres sentir la eternidad?, le dije,
y, tomando sus manos,
las hundí entre mis senos
rebosantes de vida...

Akiko Yosano (1878-1942) Japón
Publicado en la revista LA Urraka

ESTOS DÍAS

Estos días de luz y de alborozo
no miran hacia atrás, son de esperanza,
de hoy, de mañana; dique a la añoranza
que vuelve a lo perdido, y al sollozo.

Quien vive en el ayer vive en el pozo
del fracaso, de la desconfianza;
pero estos días son bajel que avanza
por mar abierto, rostro sin embozo.

Estos días exhiben, no disfrazan,
aceptan y protegen, no rechazan,
de abrazos son, de piel en estallido.

Estos días te llaman por tu nombre,
y te hacen más mujer, y a mí más hombre;
la de ayer se murió, tú me has nacido.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Angeles-



ESOS DÍAS

Esos días de látigos y arpones,
que a golpes dejan el vigor maltrecho
y atraviesan la cámara del pecho;
esos días de sombra y panteones

que apagan nuestras lúcidas visiones
y enarbolan guadañas al acecho;
días de cerraduras en el lecho,
silencios en la calle, decepciones;

más que de oasis, días de guarida,
y que, empeñados en llamarles vida,
no son sino semblante de la muerte;

martillo pertinaz que nos tritura,
sin que haya nadie en esta coyuntura,
si es alucinación, que nos despierte.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Angeles-

MEMORIA CONTRA EL OLVIDO

A Víctor Jara, una voz que no cesa.


Sé que tus manos
se hicieron pájaros antes de la muerte

No supo el verdugo
lo imposible que fue matarte
los asesinos no saben
que los cantores no necesitan la voz
cuando el pueblo los canta

Dicen que en el estadio de Santiago
por las noches se escucha tu voz
cantando “Te recuerdo Amanda”
y una bandada de aplausos
cruza la noche oscura buscando el alma.

Publicado por Juan Carlos Céspedes (Siddartha)
en la revista La Urraka