sábado, 25 de mayo de 2019

POESÍA PARA NUESTRA VIDA


Tres mejor que dos.
Dos mejor que uno.
La perfección enumera al uno.
Padre.
Hijo.
Espíritu.
Tú.
Yo.
Y el Padre.
¿Son tres en realidad?
La humanidad.
¿Un beso y un adiós?
No existe adiós en Dios.
No existe despedida en la vida.
No hay muerte sin vida, ni vida sin muerte.
El polvo se derrumba en la estirpe del viento.
La obra eterna permanece en silencio a gritos de quien nos recuerda.
Las carteras de Don Juan se archivaron en mi libre albedrío...
Decidió mi corazón amar al amor.
Sin volar por flores que deseaban al agua del poeta.
Nunca hay mejor flor que unos ojos abiertos.
No hay tumba para rezar a los Santos.
El más Santo lo llevamos dentro.
¡Ay hipocresía!
No me lleves flores al último sueño que sigo despierto y sintiendo...
No hay iluso sin sueño.
No hay biografía del tiempo.
Atreverse ya es eterno...
Tú poesía, que escribes al futuro se te olvida la esencia de la existencia.
Con el tiempo pasarán estaciones en los fríos del invierno, con el gris coloreado del otoño, con la luz brillante de la estación de la vida y con el fuego ardiente del verano.
Ese tiempo diferente de los hemisferios se destrozan con verdadero tiempo del Amor.
El reflejo de tu figura quedará inerte en el viento que bailarán con las hojas impresas de la vida.
La poesía seguirá latiendo.
¡La poesía seguirá viva!
¡Ay amor mío!
Tú nunca morirás en la vida.
Eres mi mejor poesía escrita en este cielo de España bajo el verde manto de mi Andalucía.

José Carlos Arellano Ramos

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