sábado, 25 de mayo de 2019

POESÍA PARA MI MUERTE


Si son dos mejor que uno.
Si es uno mejor que ninguno.
Un beso y un adiós.
Un hasta luego para el entendido
que naufraga por los ríos del amor,
y se pierde en el polvo que al polvo va.
Y se halla en las alas que vagas van
al ocaso del alba que un día fue
una canción de cuna,
una sonrisa plena,
un montón de preguntas,
un Don Juan con cartera.

¡Ay! Santa hipocresía
que santifica al muerto en la tumba
con virtudes nunca vistas,
las oirás sin duda.

Seré entonces poeta, seré poesía.
Y se quedará Sissi huérfana.
Y vendrá otro hambriento.
Otro iluso sin techo.
Y pasarán las estaciones...
Y un distraído leerá atreverse.
Entenderá sin duda el remanente
que no se escribe en las biografías.

Sabrás que he amado con amor inmenso
el día que con fatiga arrastren
los pies bajo el sol del medio día.
Lo leerás sin tiempo, pausado y sereno.
Sonreirás sabiendo que la alondra
fue feliz bajo el cielo azul de España.

Victoria Elizabeth Nowak.

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